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domingo, 19 de septiembre de 2010

LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS NATURALES (1)

Daniel Quineche Meza
El libro que se presenta en este evento es producto del diálogo entre científicos y educadores y de un trabajo colectivo entre la sociedad civil y la academia. Esta experiencia es una señal de la ruta que hay que seguir para ejercer presión sobre los decisores de políticas para que atiendan los problemas fundamentales de nuestra sociedad.
Los retos que enfrentamos hoy y los que enfrentarán nuestras nuevas generaciones tienen que ver tanto con la preservación de la vida sobre la Tierra como con la satisfacción de las necesidades básicas de las poblaciones más pobres de nuestro país y el mundo.
Bajo estas consideraciones hoy es insuficiente hablar de desarrollo y entonces surgen propuestas como las del desarrollo sostenible o del desarrollo humano.
Benjamín Marticorena, desde una mirada crítica, al preguntarse por qué hemos llegado a esta situación, sólo tiene una respuesta: el paradigma utilitario de la ciencia y la tecnología que se instala en el mundo a partir del siglo XVI. Este se explicita en la idea de que la continua mejora de la calidad de la vida humana sólo es posible “mediante la explotación racional y sistemática de la naturaleza” y que presupone que la naturaleza es inagotable. Este paradigma hoy está en una severa crisis. La población y el consumo de la naturaleza no sólo se han incrementado sino que el uso de insumos energéticos y procesos productivos inadecuados han puesto en riesgo la vida misma en el planeta. “Las ciencias naturales nos explican el mundo y la tecnología nos provee la forma de ponerlo al servicio de la sociedad; pero ambas, ciencia y tecnología, requieren de un control social para que las personas puedan gozar de sus altos beneficios sin verse afectadas por sus potenciales riesgos”
Hacer realidad ese control social de la ciencia y la tecnología implica una alfabetización científica y tecnológica de toda la población y para ello ella la escolaridad es el mecanismo privilegiado con que cuenta la sociedad.
Para muchos críticos la escuela está sumida en una profunda crisis. Por ello, justamente, el desafío es rescatarla y fortalecerla porque la escuela también es el único escenario con que cuenta la sociedad para desarrollar el pensamiento crítico; es decir, la capacidad de juzgar y opinar con acierto sobre los usos y abusos de la ciencia y la tecnología.
La modificación en su esencia de la escuela y particularmente de la enseñanza de la ciencia y la tecnología en ella, requiere y exigen de un nuevo pacto social. Ello permitirá “promover, en todo su potencial, el pensamiento crítico, el afecto por la naturaleza y la sociedad y la responsabilidad intelectual.”
Pierre Fayard plantea que ya no es necesario reflexionar más sobre la conveniencia de una sociedad con mayor cultura científica, lo que ahora se requiere es actuar para lograr esa meta. El poder de la ciencia y la tecnología ha alcanzado un nivel tan alto que no puede decir por sí misma hacia dónde ir. Para ello es indispensable crear lazos entre la ciencia y la sociedad a través de diversas estrategias que ponen al alcance de la sociedad los cambios que derivan de la evolución del papel de la ciencia y la tecnología. Dentro de la todavía no definida sociedad del conocimiento, las TIC son el medio que más se empieza a utilizar y las redes sociales empieza a ser esenciales.
Fabiola León-Velarde y Hugo Flores proponen que el aula es el lugar ideal para inspirar en las generaciones nuevas la pasión por la ciencia, no como un proceso abstracto y alejado de la realidad, sino como un desarrollo de aplicación inmediata. Durante el periodo escolar la mejor manera de afianzar el conocimiento es a través de la investigación y es ella la que nos proveerá de ciudadanos inquisitivos y creativos. Todos nos hacemos preguntas de todo tipo y todos los días. El método científico nos ayuda a abordar esa preguntas con un criterio más objetivo y, por lo tanto, más cercano a la verdad. Para tener un pensamiento crítico y científico debemos empezar desde muy temprano, es decir, desde la escuela. La creencia de que la ciencia sólo es necesaria para los científicos o los ingenieros se encuentra desfasada en el mundo actual. Sin embargo, la educación científica en el Perú adolece de serias deficiencias como la baja preparación de los estudiantes en ciencias, el poco énfasis en la capacitación de los profesores, los pocos avances en la utilización de los métodos activos modernos de la enseñanza y la insuficiente utilización de la tecnología educativa. Concluyen que es imprescindible la investigación en el colegio con experimentos pertinentes con el desarrollo del niño y con una explicitación clara de los conceptos implicados. Para ello los proyectos de ciencias deben ser convenientemente planificados y reunir ciertas características para asegurar su calidad.
Gilles Cappe y Philippe Delforge proponen que las ciencias naturales en la escuela constituyen una entrada privilegiada para tratar sobre el pilar ambiental del Desarrollo Sostenible, gracias a los conocimientos que provee para la comprensión de los fenómenos en juego pero también gracias a razones prácticas. En las ciencias naturales los conocimientos se construyen por la práctica de la investigación. En la escuela los alumnos deben situarse como investigadores frente a una problemática, enuncian hipótesis y elaboran protocolos para verificar esas hipótesis. Los resultados obtenidos sirven para extraer conclusiones que se constituyen en los conocimientos. Situación similar se da en la Educación para el Desarrollo Sostenible. No se trata de enseñar las opciones sino de enseñar a optar. Para hacer elecciones claras se requieren ciertas claves, tanto de orden cognitivo como metodológico: conocimientos precisos y amplios por un lado (saber), y razonamientos y métodos de análisis (saber hacer).
Jorge Jhoncón y Carmen Mayorga destacan que el Perú es uno de los cinco países con mayor biodiversidad en el mundo y su multiplicidad de recursos genéticos es un logro de los grupos humanos aborígenes que, durante un proceso de unos diez mil años, han domesticado especies de la fauna y flora nativas seleccionándolas y adaptándolas a los diversos pisos ecológicos. Estas características otorgan al Perú una importancia estratégica a nivel global porque el siglo XXI será el de la biotecnología y la ingeniería genética y muestran un potencial extraordinario para el desarrollo de nuevas actividades económicas. Sin embargo, la dispersión del saber y el divorcio que se da entre el conocimiento científico y la acción, constituyen los dos grandes obstáculos para una mayor productividad de la ciencia actual en nuestro país. Se hace necesario, entonces, formar personal científico que adopte una mayor conciencia respecto a la protección y buen uso de nuestros biorrecursos. La formación de este personal debe realizarse desde la educación primaria y bajo el modelo de la enseñanza integradora de las ciencias, el modelo de la interdisciplinariedad.
Yanira Loyola nos recuerda que los estudiantes aprenden en la medida en que construyen activamente su conocimiento, no tomando pasivamente la información. Es por ello que se hace cada vez más relevante que el docente conozca los procesos cognitivos de los estudiantes y de las estrategias de carácter cognitivo y metacognitivo vinculados al aprendizaje para un mejor desempeño como orientador del aprendizaje.
Juana Loayza y James Glos plantean que frente a los problemas que se derivan de la crisis ambiental, social y económica, la educación tiene que cumplir su rol fundamental de formar personas capaces de aprender y de aplicar sus aprendizajes en la solución de esos problemas. La iniciativa que tuvieron en 1982, en Arequipa, y que se consolida en 1991, con la fundación del Instituto para la Investigación Pedagógica Yachay Wasi, es una demostración del camino de búsqueda para construir una alternativa metodológica para la enseñanza de las ciencias en el Perú. El método Yachay Wasi se define como una estrategia metodológica de enseñanza-aprendizaje que logra desarrollar capacidades cognitivas y afectiva y crea un clima positivo y de respeto de valores en el aula.
Como es obvio me inhibo de comentar el artículo con el que participé en el ciclo de conferencias. Su texto se incluye en el libro y los invito a leerlo.
Esperamos que todos los profesores podamos compartir, discutir las ideas y experiencias que contiene el libro y motivarnos para seguir construyendo un país que transita en la historia apostando por el desarrollo sostenible y el desarrollo humano.
(1) Comentario del autor sobre el libro "La Enseñanza de las Ciencias Naturales. Reflexiones y estrategias pedagógicas." durante su presentación el 15 de septiembre de 2010.

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