martes, 16 de septiembre de 2025

EL APRENDIZAJE DE LA CIENCIA EN EL MARCO DEL CURRÍCULO POR COMPETENCIAS

 Por Daniel Quineche Meza

Lima, 1 de marzo de 2000

 

"En último análisis, la ciencia se

desarrolla en la mente de las personas.

La ciencia es una actividad que incluye

inteligencia, es un proceso intelectual.

¡Los laboratorios sin personas que

piensen están realmente vacíos!"

R. Stollberg, 1965.

 

Los conocimientos científicos y sus aplicaciones van ampliándose y cambiando con el paso del tiempo. Unas teorías reemplazan a otras, se modifican las normas de la simbología científica al hacerse más universales y en el lenguaje aparecen términos que designan nuevos conceptos. Hasta el concepto de ciencia y de su metodología varía con los cambios en la epistemología y la filosofía de la ciencia.

La asimilación de estos cambios por la educación formal es muy lenta, especialmente en la educación primaria y secundaria, y las razones que se aducen para no introducir conocimientos nuevos es el currículo son múltiples: las nuevas teorías son excesivamente complicadas y necesitan conocimientos previos, o bien los programas curriculares son demasiados extensos, o es preferible enseñar los fundamentos más clásicos de la ciencia siguiendo su evolución histórica, e incluso los profesores no tienen formación adecuada y específica en temas actuales ni disponen de los mecanismos para adaptarlos a la comprensión de los alumnos.

El currículo de ciencias sigue por regla general anclado en el pasado y su intención es la de transmitir a los alumnos unos conocimientos conceptuales o metodológicos considerados básicos, así como un lenguaje científico elemental para la comprensión de estos conocimientos. Una prueba de ello lo encontramos en una rápida revisión de los temas científicos que consignan los prospectos de admisión de las universidades del país.

Actualmente, el ciudadano se encuentra ante la necesidad de tomar decisiones o de opinar acerca de situaciones en las que están en juego contenidos científicos. La conservación de la naturaleza, la evolución del planeta, el reciclaje de materiales, el uso de fuentes energéticas, etc., son temas que constantemente aparecen en los medios de comunicación y se debaten en distintos foros. Acerca de estas cuestiones, que hoy están en la calle, el alumnado recibe información, no siempre rigurosa, que con frecuencia inducen en él la toma de posiciones o la manifestación de actitudes basadas en percepciones, cuanto menos intuitivas, y en muchos casos erróneas.  No ha de olvidarse que el medio en el que los alumnos desarrollan su vida está inundado de infinidad de fuentes de información, no rigurosas pero omnipresente. Todo ello significa que la educación científica para todos los ciudadanos es un reto nuevo que se plantea en la escuela.

Por otra parte, la explosión de conocimientos científicos y tecnológicos de los últimos años hace difícil cualquier intento de lograr que los alumnos alcancen una base científica suficiente que les capacite para enjuiciar e forma fundamentada los problemas que se han mencionado.

La introducción de nuevos conocimientos en el currículo escolar supone inevitablemente prescindir de otros que también aparecen como esenciales. Por tanto, al diseñarse un currículo escolar han de definirse unos criterios de selección de los contenidos científicos con el fin de que, por una parte, éste se adapte a las características de una educación científica para todos y, por otra, incluya nuevos contenidos que en el momento actual son cada vez más necesarios para entender la cultura contemporánea.

Es una tarea difícil y controvertida abordar unas cuestiones y abandonar otras porque la importancia de un conocimiento u otro no es universal, ni tan siquiera objetiva, sino que en muchas ocasiones responde a intereses sociales o personales, a la influencia de modas y a la presión de determinados grupos académicos, políticos o económicos.

En un currículo obligatorio, al que todos los alumnos deben enfrentarse, no ha de ser prioritaria la formación de aquellos pocos que pudieran ser futuros científicos. Es dudoso que una persona medianamente culta deba abrirse camino, durante años, a través de una ciencia académica clásica para poder abordar razonablemente las cuestiones científicas que le afecten. Los conceptos científicos que se incluyen tras la ingeniería genética, el deterioro del medio ambiente, el empleo de la energía nuclear o los niños probeta no pueden ser asimilados a partir de unos principios generales superficialmente estudiados en algunos cursos de ciencia obligatoria. La escuela no está para formar expertos en ningún campo, pero quizás desde ella sea posible enseñar, sin detenerse en detalles estrictamente científicos, a analizar una noticia, a buscar información, a plantearse preguntas o a detectar el engaño de algunas respuestas.

Aunque no sepa mucho de ninguna ciencia, cada día se hace más necesario para el ciudadano corriente "entender la ciencia", comprender como la ciencia y la tecnología impregnan nuestras vidas en sociedad y poder discernir si es adecuado el lenguaje científico que determinados grupos comerciales, políticos o económicos convierten en jerga misteriosa para manipular a quienes lo reciben.

En la educación secundaria, la idea de "alfabetización científica" de todos y cada uno de los alumnos puede proporcionar un criterio de selección de los contenidos científicos escolares. "Ciencia para todos, científicamente cultos o alfabetización científica": son enunciados que sustentan cambios en el currículo obligatorio de ciencias.

Cualquier alumno que termine la educación secundaria obligatoria deberá poseer una cultura científica para que, como ciudadano, pueda interpretar mínimamente los fenómenos científicos y tecnológicos que suceden a su alrededor. El aprendizaje de las ciencias debe ayudar a tener una opinión propia para valorar cuál es el problema ético que conllevan diferentes acciones humanas en el medio natural y tecnológico, de tal forma pueda desenvolverse con mayor facilidad y sea, por tanto, más libre. La cultura científica que precisa un ciudadano ahora no es la misma que se necesitaba hace unos años. Para interpretar y comprender el mundo de hoy se necesitan unas herramientas científicas básicas.

Sin embargo, la pregunta clave, aun sin respuesta, gira alrededor de si una enseñanza formal de los conceptos científicos más fundamentales proporciona una cultura básica y capacita para tomar decisiones razonables frente a la enorme y variada información que ofrece la sociedad actual.

Hoy, algunos proponen que a través de temas "informales" y de métodos no técnicos aplicados en la enseñanza podría también potenciarse, en una mayoría de alumnos, la capacidad de entender la ciencia. En ese sentido, la utilización habitual de artículos, noticias o libros de divulgación científica para su análisis, la búsqueda de información sobre un tema polémico y actual, los debates organizados, son estrategias que deberían conducir a la consecución de los objetivos propuestos. 

LOS NUEVOS OBJETIVOS EN EL DISEÑO CURRICULAR DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

El nuevo diseño curricular para la Educación Secundaria nos presenta una reconceptualización de los objetivos educacionales, y por consiguiente los reformula.

Hasta hace unos años atrás, la educación se planteó como formadora de hombres para que se incorporen y actúen en una determinada sociedad. Es decir, se planteó con un criterio de oferta.

Actualmente, ante los cambios que está sufriendo el mundo, como la proliferación de conocimientos, la evolución de los paradigmas, sus mutaciones y coexistencias, el desarrollo de una cultura tecnológica con repercusión en la vida diaria y donde los sujetos enfrentan situaciones que generan más incertidumbres que certezas, la educación se replantea pasando de un criterio de oferta -lo que la escuela ofrece a la sociedad- a un criterio de demanda -lo que la sociedad requiere de la educación.

Al respecto, la condición central de los sujetos que deberán manejarse en un futuro caracterizado por la incertidumbre es su condición de competentes, esto es de seres humanos capaces de resolver los problemas que enfrentan cada uno de ellos y la sociedad en su conjunto. Es decir, serán sujetos que posean competencias, entendiendo por tales a las capacidades agregadas y complejas para desempeñarse en los diferentes ámbitos que hacen a la vida humana. Así, el concepto de competencia recupera la centralidad del "saber, saber hacer y saber ser", como expresión síntesis de la formación integral de la persona humana en atención a lo que la sociedad demanda a la educación.

Desde esta perspectiva, si bien todas las personas poseen algún nivel de competencia, una buena experiencia escolar es uno de los únicos caminos posibles para elevar ese nivel a través de una acción planificada y sistemática, orientada en esa dirección. La escuela del siglo XXI sólo servirá si se constituye en un camino para ello.

La competencia que orienta el trabajo pedagógico en el área de Ciencia, Tecnología y Ambiente es la siguiente:

"Interviene eficazmente en el cuidado de la salud y la conservación del medio ambiente, demostrando responsabilidad, acuciosidad y habilidad para el manejo de la información científica y tecnológica sobre los procesos naturales y tecnológicos que afectan al hombre y a los diversos ecosistemas existentes en el país."

LOS NUEVOS CONTENIDOS EN EL DISEÑO CURRICULAR DE EDUCACIÓN SECUNDARIA

La inclusión de tres tipos de contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) no es simplemente una ampliación caprichosa de los contenidos-conocimientos, sino que claramente indica un cambio de perspectiva, que en el caso de las ciencias se puede detectar revisando la evolución sufrida por la enseñanza de las ciencias en las últimas décadas.

Antes de los años 60, los conceptos, leyes y teorías científicas constituían, fundamentalmente, el objetivo y el objeto primordial de la enseñanza. En esa década, la influencia del positivismo hizo que el énfasis se pusiera casi por completo en los procesos de la ciencia, donde el método científico pasó a ser el eje central de la enseñanza que recibían los alumnos.

Actualmente, estas dos faces en la evolución de la enseñanza de las ciencias son recogidas en el nuevo diseño curricular, añadiéndose, además, las actitudes. El interés por incluir las actitudes es una forma de responder al para qué de la enseñanza de las ciencias, a la contextualización del conocimiento científico en la realidad actual.

Las actitudes siempre han sido objeto de preocupación por parte de los profesores e investigadores de la didáctica de las ciencias. En 1984, Schibecci hace una revisión de los trabajos publicados hasta ese momento acerca de las actitudes, dividiendo las mismas en actitudes científicas y actitudes hacia las ciencias. Las primeras (cuestionamiento de lo obvio, necesidad de comprobación, de rigor y de precisión, apertura ante nuevas ideas, etc.) aparecen claramente explicitadas en los currículos de ciencias, mientras que las segundas pertenecen al campo de las estrategias metodológicas que el profesor utiliza. La preocupación demostrada al observar que las actitudes de los alumnos hacia la ciencia van deteriorándose con los años de exposición a la enseñanza de esta es una llamada de atención para dar la importancia debida a estas actitudes que son básicas para un buen aprendizaje de las ciencias.

LAS RELACIONES CIENCIA, TECNOLOGÍA Y AMBIENTE Y LA NATURALEZA DE LA CIENCIA

El tratamiento de la educación científica debe considerarse de una manera amplia, de modo que abarque: por un lado, la naturaleza de la ciencia, y por el otro, sus implicancias tecnológicas y ambientales.

En lo que respecta a la naturaleza de la ciencia, es importante que la educación científica oriente a los alumnos a superar el paradigma de que la palabra científico es sinónimo de incuestionable, que sus leyes y teorías son auténticos dogmas y que la ciencia representa la verdad absoluta. Por ello, debe presentarse una ciencia que históricamente implica la búsqueda permanente de respuestas a los hechos y procesos de la vida y su entorno. En ese sentido, el entendimiento científico no progresa por acumulación de conocimientos sino por cambio de paradigmas (Khun, 1971).

Con relación a las influencias entre la ciencia, la tecnología y el ambiente, constituye un acierto su incorporación. Aunque tradicionalmente la ciencia aplicada ha estado presente en las aulas con mayor o menor peso, su impacto en el ambiente natural y social no ha sido muy explícito. Se deben presentar las relaciones entre la ciencia y la tecnología mostrando cómo los avances en la tecnología impulsan el desarrollo científico, y viceversa (por ejemplo, el uso del telescopio de Galileo, el descubrimiento de nuevos elementos químicos en función de la invención de nuevas técnicas, las diversa aplicaciones del láser, la técnica de la clonación, etc.), pero sin olvidar que tanto el trabajo científico como el tecnológico se realizan en un medio social y con unos condicionamientos humanos, políticos, ideológicos y económicos; y que la aplicación del conocimiento científico y tecnológico siempre trae consigo cambios en el medio ambiente natural. Algo similar debe hacerse en el tratamiento de la historia de la ciencia, presentándola en forma contextualizada y dejando de lado lo meramente anecdótico.  

En un intento de presentar una nueva forma de abordar el estudio de las ciencias en la escuela, el nuevo diseño curricular traza algunas rutas denominadas Componentes:

·    Mundo viviente y tecnología: Centra el estudio de los seres vivos, empezando por el propio ser humano y siguiendo hacia las principales formas vivientes de los cinco reinos naturales. Pone especial énfasis en como la intervención humana está provocando cambios profundos en ellos, incluyendo en la propia vida humana.

·        Entorno natural y tecnología: Centra el estudio en las diversas formas de materia y energía y de cómo el hombre las ha convertido en recurso para satisfacer sus necesidades de todo orden.

·     Macro-micro cosmos y tecnología: Centra el estudio en la dinámica del hombre para controlar los fenómenos del mundo macro y del mundo micro ante quiénes se muestra muy vulnerable y desafía su creatividad.

·        Transformaciones de la energía y la tecnología: Centra el estudio en cómo el hombre ha comprendido el manejo de las transformaciones energéticas

·       Transformaciones de la materia y la tecnología: Centra el estudio en cómo el hombre ha comprendido el manejo de las transformaciones de la materia.

 NUEVOS CONTENIDOS CIENTÍFICOS

La investigación científica y tecnológica en las últimas décadas ha incrementado considerablemente los conocimientos científicos. Aun cuando está lejos de toda posibilidad adaptar totalmente este avance al medio escolar, en cada revisión curricular se incorporan nuevos conocimientos, según la importancia que tenga en la sociedad.

En el nuevo diseño curricular aparecen nuevos contenidos científicos. Entre ellos, es interesante destacar: la hidroponía, la apicultura, los agujeros negros, los quásares, lluvia ácida, efecto invernadero, aerosoles, capa de ozono, proyecto Genoma Humano, la física de partículas y altas energías, los campos unificados, la física del caos, la teoría de los fractales, semiconductores, microchips, superconductores, fibras ópticas, microondas, computadoras y robótica.

NUEVAS ORIENTACIONES METODOLÓGICAS

Ante todo, se busca impulsar la actividad mental de los alumnos de modo que su aprendizaje sea consciente.

Ello implica partir de los conocimientos previos de los alumnos, generarles conflictos cognitivos, aprendizajes significativos y ejercicio de la metacognición.

Para ello se sugiere una estrategia que haga converger el trabajo en la investigación de situaciones problemáticas, lo que activa su motivación, centra su atención y lo lleva a plantear hipótesis de trabajo, a organizarse y diseñar una estrategia para la búsqueda de la información necesaria en una variedad de fuentes, a compartir sus puntos de vista y contrastarlos con la de los expertos y a extraer sus propias conclusiones, algunas serán respuestas válidas y otras quizás sean nuevas preguntas que lo llevaran a preservar en la búsqueda.

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES

En el marco de esta exposición quisiera dejar planteadas algunas preocupaciones e inquietudes que promuevan la reflexión conjunta y el debate en torno a aspectos sobresalientes que emergen de lo aquí tratado y cuyas implicancias presumen riesgos en un contexto de cambio.

a)    ¿Es posible pensar una escuela centrada en el desarrollo de competencias que no se sustente sólo en los saberes y su transmisión y en un cuerpo docente hábil, formado en el dominio de los conocimientos y las estrategias para abordarlos con alumnos de diferentes niveles de competencias?

b)    ¿Es factible impulsar una escuela centrada en el desarrollo de competencias que no contextualice los conocimientos científicos y tecnológicos y un sistema educativo homogeneizador y fiscalizador?

c)    ¿Es posible proyectar un desarrollo sustentable para nuestro país sin una escuela que recupere su función social central y un Estado que garantice la distribución equitativa del conocimiento?

Esta etapa demanda esfuerzos de profundización de los procesos de cambio educativo iniciados y en el fortalecimiento de instituciones educativas para afrontar los cambios planteados.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Kuhn, T. S., 1971, La estructura de las revoluciones científicas, México, Fondo de Cultura Económica.

Lanza, Hilda M, 1996, "Los ámbitos de aplicación de las competencias: ¿Competencias para la vida?", Brasil, Ponencia para el Seminario Internacional sobre medición y estándares en educación, UNESCO/OREALC.

Martín-Díaz, Jesús y Bacas, Pilar, 1996, "El currículum actual en ciencias y la incorporación de nuevos temas", en Rev. Alambique Nº 10, p. 11-28.

MED-UDCRESS, 1998, Diseño Curricular Básico para Educación Secundaria, Lima, MED.

Nieda, Juana y Macedo, Beatriz, 1997, Un currículo científico para estudiantes de 11 a 14 años, Santiago, OEI.

Quineche, Daniel, 2000, Currículo por competencias, Lima, CECOSAMI. Lima, 07/02/2000.



viernes, 8 de agosto de 2025

REPENSAR LA EDUCACIÓN SECUNDARIA

Daniel Quineche Meza

San Borja, 22 de octubre de 2002

 ¿Por dónde empezar? Puede haber muchos caminos, como aquel que supedita todo al concepto de Educación. Por nuestra parte optamos por recorrer el camino de construir el futuro de nuestro país de cara a los problemas históricos que afrontamos y a los desafíos que plantean la configuración de un nuevo orden económico, social y político en el mundo.

 El estado republicano que empezamos a construir desde la independencia aún no ha encontrado la configuración y la dinámica apropiada que posibilite la satisfacción plena de las necesidades fundamentales de todos los peruanos, sin discriminación ni exclusión.

 Si la generación de los actuales mayores se muestran limitados para acometer tarea tan grande, entonces para no perder la esperanza tenemos que mirar a la generación que está en la antesala de tomar decisiones: los peruanos menores de 18 años.[1]

Una primera mirada a esta población nos indica que el 87,6% del intervalo etario 12-16 años está asistiendo a un centro escolar. En las zonas urbanas el índice se eleva hasta el 93,3% mientras en las zonas rurales baja hasta el 78,2%. Algo similar ocurre en el comportamiento de hombre y mujeres, aunque ligeramente menor en las zonas rurales (76,3%).

De seguir las cosas como van, ¿qué le espera a esta generación?  Es probable que 3 de cada 10 jóvenes del grupo etario 17-24 años asiste a un centro de formación. Esta proporción indudablemente no se explica porque los jóvenes han fracasado en su ingreso a centro de formación superior, como es el clásico comentario de los analistas de la educación. Si se conoce, además, que ningún centro de formación superior le sobran vacantes, la baja tasa de asistencia se explica porque hay una reducida oferta educativa en este nivel. Entonces, no es lícito seguir poniendo como norte de la educación el ingreso a la universidad. Por el contrario, nuestra misión consistiría en abrir un abanico de nuevas oportunidades de realización personal, académica y profesional a lo egresados de la secundaria, más allá de las universidades.


De otro lado, si miramos la composición de la PEA según su nivel educativo, lo que tendríamos que hacer es un esfuerzo país para que ese 9,2 % de analfabetos y 29,8 % de PEA con nivel primario complete su secundaria y que ese 39,8% de PEA con secundaria complete su formación de educación superior no universitaria (Recordemos que en los países de alto desarrollo la proporción profesional técnico/profesional universitario es de 4/1).

Para actuar con justicia y cuidando de brindar iguales oportunidades otros países han venido introduciendo, con mucho éxito, la aplicación de una prueba única para realizar la selección de aquellos ciudadanos que van a seguir estudios universitarios. Y, por otro lado, están introduciendo la aplicación de sistemas de control de calidad a través de la denominada Acreditación de los estudios universitarios. La introducción de estas medidas implica por lo menos lo siguiente:

-          Que los estudios preuniversitarios deben realizarse teniendo como meta alcanzar ciertos estándares educacionales.

-          Que los estudios preuniversitarios brinden una fuerte orientación profesional y una tutoría que apoye la consecución de aprendizajes significativos.

-          Que los estudios universitarios se realicen bajo los más estrictos controles de calidad del servicio y de rendimiento de los usuarios.

En ese sentido, para asegurar mejores logros, esos mismos países han alargado el periodo de formación básica hasta alcanzar 10 grados de escolaridad obligatoria y continua, en el mejor de los casos. Lo que ha implicado la introducción de una nueva secundaria de 2 o 3 años con propósitos relacionados con la orientación profesional; y la consolidación de un subsistema de Formación profesional que acoge a estudiantes de 15 años a más. Junto a estas medidas han incorporado otras como: evaluación terminal en periodos más largos (ello justifica que se hable de ciclos), jornada escolar completa, formación basada en competencias, currículo flexible para atender la diversidad, considerar al centro educativo como unidad del cambio educativo, medición de la calidad educativa, etc.

Si tomamos en cuenta la tendencia del desarrollo económico en el mundo, cada vez estamos más cerca de que el Perú forme parte activa de un gran mercado regional (El ALCAN) lo que implica no sólo relaciones comerciales de importación y exportación, sino también de productividad y competitividad y una gran movilización de la fuerza laboral y profesional. Estas dinámicas implican:

-          Mejoramiento sustantivo de la calidad de nuestra fuerza laboral y profesional, que exige mayor articulación entre las políticas sectoriales de educación, trabajo, industria, agricultura y salud (Esta articulación hoy se logra diseñando intersistemas basados en competencias).

-          Modernización de nuestro sistema productor: Redefinición y articulación con equidad del sector primario de nuestra economía y crecimiento acelerado del segundo sector.

-          Educación basada en los enfoques intercultural, desarrollo sostenible y desarrollo humano.

-          Estandarización de las metas educativas y medición de la calidad educativa.

Ante este panorama, consideramos que el punto clave para el rediseño de nuestro futuro está en los cambios que tenemos que emprender en la educación de los adolescentes de hoy, padres del mañana[2] . Edad difícil en la que uno no es niño y tampoco se es adulto. Etapa de la vida en la que se va definiendo la persona, entre ilusiones e impaciencias, de los mismos adolescentes y de los que los rodean. Este grupo poblacional tal vez es el más ignorado. Sin embargo, allí reside la fuerza del cambio que tanto anhelamos y que la educación debe hacer despertar.



[1] Esta es la edad en que los peruanos comienzan a ejercer sus derechos políticos.

[2] Título del libro de Delica Ferrrando, Susheela Singh y Deirdre Wulf, 1989.





viernes, 23 de agosto de 2024

RECUERDOS QUE DAN VIDA

 

Por Daniel Quineche Meza

23 de agosto de 2024

La GUE Luis Fabio de Xámmar desde 1950 tenía como sede principal una casa ubicada entre las calles Bolívar y Dos de Mayo en la ciudad de Huacho. El gobierno de Fernando Belaúnde inició la construcción de un nuevo local en la Panamericana Norte, inaugurando un edificio de dos pisos. Allí fuimos trasladados los alumnos del cuarto y quinto de secundaria. Para facilitar el acceso se habilitó un bus que recorría desde la Plaza de Armas hasta el nuevo local. Los que no alcanzábamos el bus sólo nos quedaba hacer una larga caminata desde del centro de la ciudad hasta la Panamericana. Crédito de foto: Daniel Quineche Meza.




jueves, 23 de mayo de 2024

EDUCACIÓN Y MÚSICA

 Por Daniel Quineche Meza

Lima, 19 de mayo de 2024.


Un accidente con agua hirviendo me quemó el empeine del pie y se complicó con una intoxicación química dando lugar a una dermatitis que duró muchos meses para curar. Ello fue un impedimento para la ejecución de las actividades físicas en el colegio durante el segundo año de la secundaria. Por influencia de unos amigos me animé a buscar un cupo en la Banda de Músicos de la GUE Luis Fabio Xammar. Aprendí a tocar un instrumento de viento del área de bajos, el bombardón, y a leer música en el pentagrama. Los ensayos eran diarios al final de la tarde y el sábado al final de la mañana. De tanto ensayo logramos memorizar las partituras de marchas militares (para los desfiles escolares) y algunos temas musicales como los pasodobles (para las corridas de toro).

Este aprendizaje en la práctica distaba mucho de lo que se enseñaba en la asignatura de Música que llevamos los cinco años de secundaria teniendo como referente el texto escolar de Esteban Escobedo Acuña que se ajustaba al plan de estudio que consistía en una historia de la música “culta” de Europa. Tan teórica y memorística fue su enseñanza que en un semestre del cuarto año lo desaprobé. El problema principal de la enseñanza de la música fue sólo contar como maestros a personas con formación musical, pero sin formación pedagógica. A fines de la década de los sesenta, la asignatura de Música pasó a formar parte de lo que la revolución educativa de Velazco llamó Educación por el Arte.

Hoy, gracias a YouTube, puedo conocer y disfrutar de lo mejor de la música clásica, obra musical de Beethoven, Mozart, Bach, Vivaldi, Tchaikovsky, Paganini, Chopin y muchos más.


miércoles, 1 de mayo de 2024

EL APRENDIZAJE DE LA MATEMÁTICA ESCOLAR

 Por Daniel Quineche Meza

1 de mayo de 2024

Hasta el segundo de secundaria el aprendizaje de matemáticas fue una tarea de rutina. Pero, en el tercer año el álgebra se convirtió en un reto interesante que me llevó a disciplinarme en la resolución de todos los ejercicios que planteaba tanto el profesor como los que aparecían en el texto escolar. También me atreví a resolver los ejercicios y problemas planteados en los libros de Baldor, gracias al préstamo de un amigo. Esta nueva práctica me llevó a obtener la más alta calificación en el curso de geometría del cuarto año, así como también por arrastre en todos los demás cursos, con excepción de Música en un bimestre, siendo reconocido como uno de los mejores estudiantes. En el curso de quinto año, el aprendizaje sólo fue una extensión de lo logrado. Fui reconocido con diploma y medalla de plata por el mérito alcanzado este año. Sin embargo, la pregunta que no tenía respuesta para mí era ¿qué tanto de lo aprendido en matemática con disciplina y esfuerzo lo voy a usar para resolver los problemas que se presentarán en la vida más adelante?

Han pasado los años y parece que el tiempo se ha detenido. Una mirada a lo que viene sucediendo en las instituciones educativas nos muestra que los estudiantes siguen enfrentando una lista de ejercicios y “problemas” que se resuelven aplicando ciertas fórmulas y procedimientos de manera mecánica sin llegar a entender el sentido de lo que hacen. Esta situación ha empeorado con la pandemia que obligó a la virtualización de la enseñanza, implantada sin ninguna preparación. La evaluación del MED del 2021, aplicada a los estudiantes del segundo año de secundaria muestra que sólo el 28% en promedio obtuvo un rendimiento satisfactorio. Los resultados de PISA 2022 indican que el 33,8 % (5,9 puntos porcentuales menos que en 2018) superan la línea de base en el desarrollo de las competencias en matemáticas. Sin embargo, cabe destacar que a medida que mejora la situación socio económica ese porcentaje se duplica. Los bajos resultados en las pruebas nacionales e internacionales señalan que un buen porcentaje de los estudiantes egresarán de la secundaria sin la preparación necesaria para resolver problemas de complejidad mediana.

No es suficiente el cambio de orientación del currículo hacia el logro de competencias si no se fortalece a todos los profesores con formación continua, recursos y mejores condiciones laborales. La orientación competencial debería implicar el trabajo en el aula con problemas más desafiantes e interesantes para los estudiantes, más cercanos a los que van a encontrar en sus vidas y que no se resuelven aplicando procedimientos ni fórmulas conocidas. El profesor debería crear más oportunidades de aprendizaje en el aula planteando problemas que inviten a los estudiantes a interactuar entre ellos, al trabajo en pequeños grupos, a desarrollar sus propios significados y buscar sus propios procedimientos y métodos de solución, a usar materiales manipulables que les motive a razonar, a discutir entre todos los avances y logros que van hallando, ejerciendo la crítica y autocrítica. Estas situaciones problemas extraídas de contextos reales también implican un trabajo interdisciplinario con las otras áreas curriculares. (Grouws y Cebulla, 2000)


REFLEXION POSTPANDEMIA

Por Daniel Quineche Meza
Escrito el 8 de noviembre de 2022.

Y se nos va el año 2022. Año en que la pandemia de la Covid-19 empezó a disminuir por dos razones: la mayoría de la población se vacunó y la evolución del virus fue dando nuevas variantes que disminuyeron su infecciosidad. Aun así, no hay que bajar la guardia y a seguir cuidándose.

El tiempo de pandemia ha servido para reflexionar sobre la salud en el planeta. No sólo estamos expuestos a la infecciosidad de los virus y también de otros microorganismos, sino que también la obra humana como el uso indiscriminado de los combustibles fósiles ha acentuado el efecto invernadero por acumulación del CO2 en la atmósfera con el consiguiente cambio climático. Esto último trae como consecuencia la elevación de la temperatura y la alteración del régimen de lluvias y su impacto en la producción agrícola. Acecha el hambre a la población mundial. Esta se acelera por los efectos secundarios de la guerra Rusia-Ucrania, puesto que Ucrania disminuye la producción y exportación de cereales (trigo, maíz, cebada) a todo el mundo. Todo esto se suma a los efectos de la globalización de la economía basada en el libre mercado, lo que acrecienta la brecha ricos-pobres en el mundo. Los ricos (Musk, Bezos, Branson, etc.), pequeña fracción de la población mundial, ante el hecho de que la vida en el planeta se hace cada vez más insostenible están invirtiendo su fortuna para acelerar el desarrollo de la tecnología que lo lleve a vivir más allá de la Tierra.

¿Y nosotros qué?


jueves, 9 de marzo de 2023

TRES MAESTRAS EXTRAORDINARIAS

Daniel Quineche Meza

9/03/2023

En nuestra formación profesional se dan hechos que nos marcan para toda la vida. Hoy recuerdo complacido la acción formadora de tres maestras cantuteñas. 

Teodora Revilla de Rocha me invitó a participar en las sesiones de “Experimentos con la luz” a cargo de un profesor visitante en la UNI (Lima); para ello nos trasladábamos en su Volkswagen desde Chosica dos veces por semana durante un mes. 

Celia Albrizzio Fontana me invitó a colectar muestras de plantas que luego se usarían en las prácticas de Botánica sistemática; por lo que, en su Volkswagen, nos trasladábamos desde Chosica hasta los chorrillos de Barranco. 

Y, Lidia Gonzáles Sánchez quién me develó que tenía condiciones para ser profesor universitario y me dio la oportunidad de formarme paso a paso empezando como Auxiliar de Laboratorio (lava frascos). Sus consejos y recomendaciones fueron delineando mi formación de maestro. Tres maestras, tres mujeres, hoy descansan en paz, a ellas mi agradecimiento eterno.



viernes, 4 de noviembre de 2022

EDUCACIÓN Y ARTE

 Por Daniel Quineche Meza

Lima. 4 de noviembre de 2022

Un accidente con agua hirviendo me quemó el empeine del pie y se complicó con una intoxicación química dando lugar a una dermatitis que duró muchos meses para curar. Ello fue un impedimento para la ejecución de las actividades físicas en el colegio durante el segundo año de la secundaria. Por influencia de unos amigos me animé a buscar un cupo en la Banda de Músicos de la GUE LFX. Aprendí a tocar un instrumento de viento del área de bajos, el bombardón, y a leer música en el pentagrama. Los ensayos eran diarios al final de la tarde y el sábado al final de la mañana. De tanto ensayo logramos memorizar las partituras de marchas militares (para los desfiles escolares) y algunos temas musicales como los pasodobles (para las corridas de toro).

Este aprendizaje en la práctica distaba mucho de lo que se enseñaba en la asignatura de Música que llevamos los cinco años de secundaria. Tan teórica y memorística (el programa consistía en una historia de la música en Europa) fue su enseñanza que en un semestre del cuarto año lo desaprobé. El problema principal de la enseñanza de la música fue el no contar con maestros idóneos, por lo que, en muchos casos, se recurría a personas con formación musical, pero sin formación pedagógica (Sánchez, 2000). A fines de la década de los sesenta, la asignatura de Música pasó a formar parte de lo que la revolución educativa de Velazco llamó Educación Artística.

Dibujo fue otra asignatura del campo de la educación artística comprendida en el programa de estudios de la secundaria. En esta asignatura, repetidamente, reproducíamos en el cuaderno letras de distinto tamaño, forma y color que el profesor dibujaba en la pizarra.

La pandemia puso a prueba nuestra capacidad de resistencia durante el confinamiento y también de creatividad para salir de esta crisis. Y, las personas de toda condición se valieron de actividades artísticas para comunicarse, animarse, informarse y desarrollar habilidades que tenían en potencia. Esta renovada puesta en valor del arte nutre a la educación artística para que los estudiantes desarrollen competencias que cierran la brecha entre las tres dimensiones del aprendizaje: cognitiva, emocional y conductual. “Las competencias asociadas a la creatividad, la colaboración y la resolución imaginativa de problemas desarrollan las capacidades de recuperación, fomentan la apreciación de la diversidad cultural y la libertad artística, y cultivan la innovación y las habilidades de pensamiento crítico.” (UNESCO, 2022) Para ello es imprescindible disminuir el débito de profesores de educación artística; profesores que compatibilicen su creatividad artística con el ejercicio docente, que trabajen en equipo con los profesores de todas las áreas curriculares para la realización de actividades interdisciplinarias que incluyan a la educación artística, y que conecten el arte con la vida cotidiana y los modos de vida de los estudiantes.

miércoles, 19 de octubre de 2022

DE LA EDUCACION FÍSICA A LA ALFABETIZACIÓN FÍSICA

Daniel Quineche Meza

Lima, 19/10/2022

En la primaria, cada profesor de aula disponía de unas horas a la semana para la Educación Física, mejor, “recreación física”. Nos llevaban al Parque Infantil para que practicáramos diversos juegos por iniciativa propia. El juego dominante era el fútbol, pero propio de los más “habilidosos”. El resto, practicaba otros juegos en pequeños grupos como “A las escondidas”, “A la pega”, etc.

La Educación Física como disciplina la experimentamos en la secundaria. Mi promoción tuvo tres experiencias distintas en este campo. La primera, se practicaba en la playa, con carreras y fútbol.  ¿Qué aprendí? Mis limitaciones físicas, una mala pisada y zas luxación de los tobillos, dolor e hinchazón, llegaba a casa cojeando. El “huesero” del barrio con un masaje, con aceite y hierbas raras, y fuertes estirones ponía los huesos en su lugar, trincada y descanso por unos días, y listo para volver al colegio.

La segunda, ejercicios dirigidos en la loza de cemento de un local deportivo cercano al colegio, bajo el sonido del silbato y la atenta mirada del profesor. Además del fulbito introdujo la práctica del básquetbol, que era su pasión. Sin embargo, una mañana ¡sorpresa!, el profesor ordenó bajarnos los shorts y los calzoncillos, disque para revisar la higiene del cuerpo. A partir de que algunos compañeros presentaban vellosidad en los genitales nos reprendió a todos diciendo que la masturbación era mala para la salud y la mente. ¿Qué aprendí? Se acrecentaron mis dudas y perjuicios sobre lo que ocurría en mi cuerpo de adolescente; ni el colegio ni mi hogar pudieron darme respuestas satisfactorias, sólo censura.

La tercera, la práctica de gimnasia y el atletismo, favorecidas porque el colegio ya contaba con un campo deportivo. El profesor seleccionó a los estudiantes, según sus habilidades, para la práctica de alguna disciplina atlética (saltos, carreras, lanzamientos), y deportes (fútbol, básquetbol). Eso sí, todos participábamos en el drill gimnástico. ¿Qué aprendí? Conociendo mis límites físicos, me dediqué a la gimnasia, a la que sumé la tensión dinámica, la que practico hasta el presente.

En la actualidad, la velocidad del cambio en la sociedad (impulsada más por la pandemia) refuerza el cambio de paradigma en la educación de modo que el estudiante que aprende se sitúa en el centro del proceso educativo. Este cambio en la Educación Física, por consiguiente, está condicionado por las características y necesidades de los estudiantes y por la valoración de la práctica de la actividad físico-deportiva en la sociedad.

La valoración de esta actividad se asocia a dos conceptos emergentes: salud sana y vida físicamente activa a lo largo de la vida (Whitehead, 2012). Para la práctica docente, esto implica concebir la práctica física como medio para la creación de hábitos perdurables y como un factor de prevención y promoción en la salud de la persona (Haerens et al, 2011). Se entiende “salud sana” como un completo bienestar físico, mental y social (OMS). Una persona saludable es consciente de sus capacidades y limitaciones y de conformidad con su imagen corporal, y asume la actividad física como un medio para favorecer su equilibrio personal y mejorar la relación con su entorno.

Si la competencia se entiende como la capacidad a desarrollar y el estándar como el medio para valorar su grado de adquisición, no se trata de enseñar alguna disciplina gimnástica o deportiva, sino de enseñar aquello que permita a los estudiantes: “a)  Comprender la importancia del ejercicio físico para su salud física (sentirse bien consigo mismo, aceptar sus capacidades y posibilidades), mental y emocional (como medio de liberación, de regulación de tensiones) y social (de relación, disfrute y uso del tiempo libre), b) Realizar una actividad adecuada a sus gustos, capacidades e intereses personales, y c) Planificar su propia actividad, dentro y fuera del centro, conforme a la experiencia adquirida y a las expectativas personales.” (J. Coterón. 2019)

domingo, 9 de octubre de 2022

MI PRIMERA EXPERIENCIA DE ESTAR A LA CABEZA

Daniel Quineche Meza

Lima 9/10/2022

Corría el primer bimestre del primer año y de repente el Auxiliar me llama a un aparte y dice que me ha elegido brigadier del aula. Según sus palabras, el brigadier cumplía la función de apoyo al Auxiliar en el control de la asistencia diaria y de la disciplina (comportamiento) de los alumnos en el aula, y también de apoyo al profesor durante las clases, alcanzarle la mota y las tizas. Como no se daban pautas más precisas para cumplir con esta función, el resto tuve que aprenderlas en la práctica cotidiana.

Los problemas observados en las escuelas relativos al comportamiento de los estudiantes, por ese entonces, fueron tratados mediante el control y la represión o castigo. El control se refería a dar cuenta precisa a la autoridad escolar de quién o quiénes mostraban esa “mala” conducta; lo que obligaba a ampliar el campo de detección con el auxilio de los mismos escolares como el brigadier de aula y, de esta manera, la autoridad escolar podía imponer la sanción correspondiente. Se esperaba que, con esta medida, basada en el miedo al castigo, incluso físico, obligaría a los estudiantes a cambiar su conducta ajustándose a las normas de la escuela.

Detrás de esta medida disciplinaria estaba el supuesto de que la escuela era un centro similar a un cuartel policíaco-militar (Foucault, 1975, dice: El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades: pero les dio un subsuelo profundo y sólido — la sociedad disciplinaría de la que seguimos dependiendo). En la actualidad, esta concepción se viene dejando de lado asumiendo que es preferible el fortalecimiento de las conductas adecuadas antes que la represión y castigo de las conductas inapropiadas. Así, la disciplina escolar hoy se entiende como el conjunto de normas que regulan la convivencia en la escuela. El “reglamento interno”, que regula el comportamiento exclusivo de los estudiantes, está dando paso al “Manual de convivencia”, que establece normas que contribuyan a la convivencia de todos los que conforman la escuela (Márquez y colab. 2007)

Esta experiencia de brigadier, en lo personal, la aproveché para el fortalecimiento de mi persona pues puse mayor empeño en los estudios, lo que me llevó a ocupar el primer puesto, con diploma incluido, ese primer año de la secundaria.


domingo, 21 de agosto de 2022

LOCAL ESCOLAR DE ARENA

 Daniel Quineche Meza

Lima, 16 de agosto de 2022

La matrícula en la Secundaria fue sólo un trámite porque mi buen rendimiento escolar de la Primaria así lo ameritaba. Ahora era alumno de la GUE Luis Fabio Xammar, colegio de gran prestigio en la localidad.

Sin embargo, de GUE sólo tenía ese nombre porque la realidad era que carecía de un local escolar propio y recibía a los alumnos hasta en dos casas adaptadas para esa función (en las calles, Bolívar y Alfonso Ugarte, respectivamente). Creo que las autoridades locales pidieron esa designación con la esperanza de que le construyan un local escolar decente (Mediante el Decreto Supremo Nº 66, de 11 de diciembre de 1963, el colegio fue elevado a la categoría de Gran Unidad Escolar), aspiración que se alcanzó recién unos años más adelante.

El terremoto del 17 de octubre de 1966, que en Huacho tuvo una intensidad de VIII (Escala de Mercalli), puso en evidencia las fallas estructurales del recién estrenado local del Xammar en la Panamericana Norte. Ese año las secciones de tercero, cuarto y quinto año habíamos ocupado ese “moderno” local de dos pisos. Gracias a que ese día la dirección del plantel nos había concedido un “Día libre” (asueto) en reconocimiento de que el equipo de fútbol logró el campeonato escolar local, cientos de estudiantes salvamos la vida. Después del sismo, que ocurrió a las 4:40 de la tarde, contemplamos absortos la destrucción casi completa del edificio. El tanque de agua había caído sobre las aulas de quinto año, con el peso de la segunda planta, las grandes ventanas del primer piso se habían doblado y los vidrios volados como balas, las escaleras destruidas, las columnas y paredes se desmoronaban como arena. Este local fue declarado inhabitable.

El resto del año escolar de cuarto y el siguiente, quinto, lo terminamos en aulas prefabricadas, levantadas en el campo deportivo.

Aún hoy, es muy difícil librarse de los actos corruptos que envuelven a la construcción de locales escolares en el Perú por parte del Estado.


miércoles, 10 de agosto de 2022

FORMACION PROFESIONAL TÉCNICA Y CURRÍCULO POR COMPETENCIAS*

 Daniel Quineche Meza

13/07/2001

El nuevo escenario del mundo, la globalización, donde los circuitos de la producción, el comercio y la comunicación diluyen las fronteras de los países bajo la influencia creciente de la ciencia y la tecnología, ha planteado la modificación de las estrategias de desarrollo de los países más pobres.

Productividad, competitividad y sostenibilidad son los nuevos paradigmas bajo los cuales se comienzan a rediseñar las estrategias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Pero el logro de una mejor calidad de vida no solo depende de los esfuerzos que hagan los Estados con medidas de promoción económica, laboral y social, sino que son los propios ciudadanos que deben alcanzarla gracias a su empleabilidad; es decir, antes que tener un trabajo estable lo que se vislumbra es la posibilidad de estar empleado permanentemente. Esta condición solo es posible de cumplirse si los trabajadores son competentes en el campo laboral.

En esta perspectiva, los sistemas de formación profesional técnica en América Latina y algunas experiencias piloto en nuestro país (FORTE-PE, AECI, CAPLAB, entre otras) han empezado a rediseñar los planes de estudio en torno a las competencias laborales.

Este cambio no solo afecta a los objetivos y contenidos educacionales sino también a las condiciones pedagógicas y organizacionales para garantizar el logro de estos.

En cuanto a las condiciones pedagógicas, significa que los docentes no solo deben mejorar lo que vienen haciendo, sino que deben cambiar la manera de hacerlo. Ahora, además de enseñar, también deben ayudar a aprender, orientar sobre el rol de la carrera que han elegido, trabajar en equipo, desarrollar la inteligencia emocional, etc.

En cuanto a las condiciones organizacionales, directivos y docentes deben crear un clima institucional caracterizado por su disciplina, disposición a compartir y a aprender permanentemente. Esto implica, por un lado, la atención a los estudiantes debe darse desde una perspectiva de equipo interdisciplinario y, por el otro, su relación con el entorno productivo debe asegurar la provisión de experiencias de aprendizaje que el propio centro formador no puede ofrecer.

Sin embargo, los cambios en el sistema formativo no serán suficientes si el sistema productivo y laboral del país no se dinamizan en la misma dirección. Así, por ejemplo, la formación de técnicos en industrias alimentarias debe ir de la mano con una clara y decisiva política de Estado para impulsar el desarrollo de auténticas industrias en este campo. La persistencia de trabajo artesanal, empírico y precario, y de la industria transnacional, de trabajo muy especializado, no alientan la formación técnica.

La formación profesional técnica basada en el enfoque por competencias será una alternativa viable solo en el marco de una política de Estado que promueva el desarrollo de las fuerzas productivas y empresariales, y que impulse además acciones hacia la apertura de los mercados internacionales a los productos peruanos.


*Comentario presentado en el Primer Congreso Nacional de Educación Profesional Técnica, realizado en Lima, del 12 al 14 de julio de 2001.


martes, 26 de julio de 2022

APRENDES O …

 Daniel Quineche Meza

Lima, 25 de julio de 2022

En los primeros años de la Primaria me sentía bien como un alumno regular pues así lo consideraba mi maestra. En cuarto año, la novedad fue que los alumnos eran clasificados según su rendimiento en los exámenes. El aula se dividía en cuatro grupos: El grupo A de excelencia, el grupo B de los buenos, el grupo C de los regulares y el grupo D de los peores. Cada bimestre el maestro hacía la clasificación y los alumnos se distribuían entre los cuatro grupos. Ese año me di cuenta de que tenía cierto potencial para los estudios y así en el primer semestre ocupé la tercera carpeta del grupo A, sitial que pude mantener durante todo el año escolar.

Sin embargo, ese cuarto año fue también el de una experiencia traumática. Imperaba la ley fáctica de “la letra con sangre entra”. El maestro tenía una vara, de palo de escoba, de unos 30 cm, con la que castigaba en la palma de las manos cuando no se respondía adecuadamente a sus preguntas o no se hacían los ejercicios o tareas que mandaba. Los que incurríamos en falta, formados en columna recibíamos el castigo que merecíamos. Algunos terminábamos con las manos moradas y presto nos íbamos al baño a ponerlas sobre la lozas húmedas y frías en busca de un alivio. Si alguno se quejaba a sus padres, éstos se acercaban donde el maestro y le pedían que lo castigara más para que aprendiera a ser responsable y un buen estudiante.

El quinto año fue distinto. La ley de “la letra con sangre entra” empezó a declinar, aunque la prohibición definitiva del uso del castigo físico contra los niños, niñas y adolescentes, recién se estableció en el país en el 2015 por ley N° 30403). El nuevo maestro cambió el trato a los estudiantes, mostrando mayor preocupación por aquellos que tenían más dificultades para aprender. Promovió relaciones de solidaridad entre todos los compañeros del aula, sobre todo cuando salían a trabajos de estudio en el campo. La playa, la campiña, el parque infantil y el campo deportivo fueron otros escenarios donde se podía aprender muchas cosas, además de permitirnos el cultivo de muchas amistades que aún perduran en las décadas posteriores. 



LA ESCUELA, LA NUEVA CASA

 Daniel Quineche Meza

Lima, 18 de julio de 2022

Esta etapa de mi vida escolar se desarrolló bajo las orientaciones y correcciones de la maestra la señorita Luna (primero y segundo año), quien luego fue reemplazada por la señorita Acosta, que concluyó el segundo año y se hizo cargo del tercer año. Para el cuarto año, tomó la batuta el maestro José Salcedo Alegría; y el quinto estuvo a cargo del maestro Montes.

El aula se conmovió con la ausencia de la maestra por enfermedad, pero se convulsionó más con la llegada de la maestra reemplazante; pues su falda entubada y por encima de la rodilla nos volvió viscos a todos. Se comprenderá esta reacción porque en esos tiempos había escuelas para varones y escuelas para mujeres. En la Escuela Primaria Prevocacional 446 sólo estudiaban varones.

El local de esta escuela era en realidad una vivienda (Jr. Bolognesi), cuyos ambientes se habían convertido en aulas. Así, el aula del segundo año era el atrio central de la casa al cual se abrían las puertas de las otras aulas y era el paso obligado de todos para ir al patio a la hora del recreo. Las carpetas eran tan largas que cabían tres alumnos en cada una, dispuestas en cinco columnas y seis filas. Como la maestra no podía circular libremente entre las columnas, para llamar la atención se valía de una regla de madera bastante larga, unos dos metros, con la que alcanzaba a tocar el hombro del alumno inquieto.

Con el aumento de la matrícula en esta escuela, se habilitó un nuevo local, otra casa (Jr. Alfonso Ugarte). La sala principal de ella, bastante grande y larga, se convirtió en el aula de cuarto año y, al año siguiente, en la de quinto año. La novedad fue descubrir que no había patio para el recreo. Una nota curiosa fue que en ella también vivía el maestro, quién luego se trasladó a otra casa que también se habilitó para esta escuela (Av. 28 de julio), el tercer local.

En 1972, a esta escuela se le asignó un nuevo número, el 20318. Dos años después con los aportes de los padres de familia y el apoyo de la comunidad huachana, se adquirió un terreno en la Av. Mercedes Indacochea, donde poco a poco se ha construido un local escolar más adecuado a la función que cumple. 

Esta escuela fue creada en 1876 y empezó a funcionar es esa casa del Jr. Bolognesi. Después de un siglo la escuela cuenta con un local escolar auténtico.


EL EXAMEN: MI PRIMERA EXPERIENCIA CON LA ESCUELA PÚBLICA

 Daniel Quineche Meza

Lima, 10 de julio de 2022

El ingreso a la Primaria empieza con el acto de la matrícula. Cerca de mi casa existía la Escuela Primaria Prevocacional N° 446, más conocida como “Macnamara” (José Antonio Macnamara fue un destacado preceptor de Huacho). En 1957, el estado peruano oficializó la etapa escolar de Transición; por lo que, cuando mi madre se acercó a matricularme se dio con la sorpresa de que se pidiera una constancia de que había hecho la transición en una escuela pública. Como ese no era mi caso, ella pidió entrevistarse con el director de la escuela, el maestro Juan Francisco Vega y Vega; el cual accedió, pero al final de la jornada.

Desconozco los pormenores de dicha entrevista, pero de lo que sí puedo dar fe es que el director para aceptar mi matrícula había puesto como condición que debería pasar por un examen. A primera hora del día siguiente el director, en su oficina, procedió a hacer el examen. Este consistió en la lectura de un texto corto en voz alta, la escritura de una oración y el cálculo de sumas y restas. No recuerdo si lo hice bien o mal, el resultado fue que el director aceptó matricularme en el primer año de Primaria. Había empezado mi vida escolar. La Primaria me recibía después de un examen. Aprobar el examen, más adelante evolucionaría a evaluación, aparecía como la meta a lograr bimestre a bimestre, año a año. Pero, no sólo sería meta, también marcaría el día a día de estudiar para los exámenes. Los que no lo aprobaban, “jalaban”, repetían el año. Mi nuevo horizonte se extendió a los próximos cinco años que duraba la primaria.


miércoles, 13 de julio de 2022

EL CURRÍCULO EN LA ECUELA PRODUCTIVA III*

 Por Daniel Quineche Meza

Principios metodológicos que orientan el trabajo curricular en la escuela productiva

En términos generales la escuela productiva asume los procesos y medios metodológicos de la educación popular.

Algunos elementos relevantes son:

a)      Escuela productiva y participación-control de los sujetos.

La escuela productiva considera que la tarea educativa no es responsabilidad exclusiva del maestro.

Asume que los educandos, padres de familia, comunidad y organizaciones populares de base juntamente con los docentes deben comprometerse en los diversos procesos del quehacer educacional.

Esto plantea definir de qué manera participan y controlan en cada momento. O mejor dicho, de qué manera nos organizamos y distribuimos las tareas de acuerdo a las características y posibilidades de cada grupo.


b) Escuela productiva y diagnóstico situacional

La escuela productiva considera que la escuela debe estar enraizada en su entorno y que la acción educativa debe partir de la realidad y retornar a ella transformándola o, mejor dicho, para contribuir a transformarla.

Esto quiere decir, que las experiencias de aprendizaje deben generarse en la práctica social consciente de resolver problemas concretos de la realidad donde viven y actúan los educandos.

Los problemas deben entenderse como la distancia que existe entre las necesidades y aspiraciones de un grupo social y las condiciones objetivas de la realidad para atenderlas y satisfacerlas.

La identificación de estos problemas debe ser el punto de partida del trabajo curricular. Los problemas se identifican y analizan mediante el diagnóstico educacional.

En la escuela productiva el diagnóstico educacional permite hacer una lectura comprensiva, sistemática y crítica de la realidad local, regional y nacional. El diagnóstico debe realizarse anualmente, es recomendable que se ejecute entre septiembre y octubre de cada año.

El diagnóstico sirve para definir con claridad y precisión los problemas más significativos de la realidad, particularmente, de la realidad local (dimensión objetiva)

Además, sirve para caracterizar los intereses y aspiraciones (motivaciones) de los sujetos de la educación, particularmente, de los educandos (dimensión subjetiva) La confrontación de estos dos aportes del diagnóstico debe servir para definir los temas motivadores o generadores que dinamizarán los aprendizajes a nivel de las unidades de aprendizaje.

Figura 3. El diagnóstico sirve para definir con claridad y precisión los problemas más significativos de la realidad, particularmente, de la realidad local (dimensión objetiva)


c) Escuela Productiva y el nexo producción-aprendizaje

El currículo en la escuela productiva no sólo es el conjunto de experiencias de aprendizaje de los educandos, sino que además involucra experiencias productivas, las que en lo fundamental también son formativas.

En el diseño del currículo en la escuela productiva se conjugan los proyectos productivos con los proyectos de enseñanza y aprendizaje.


d)      Escuela Productiva y diversificación curricular.

Organizar el currículo significa señalar con claridad la dimensión de sus componentes y las relaciones que se establecen entre ellos, es decir, qué objetivos, qué contenidos y qué actividades de aprendizaje y cómo se articulan entre ellos.

Todo currículo se organiza tomando como eje a uno de sus componentes. Así se conocen currículos centrados en los objetivos, en los contenidos o en las actividades de aprendizaje.

El currículo vigente para Educación Primaria en el Perú tiene como eje estructural a los objetivos y a los contenidos, los cuales se agrupan en Líneas de Acción Educativa. El currículo reformado en 1987 se sustenta en las LAE de lenguaje, Educación Artística y Educación Física, las cuales tienen carácter formativo-instrumental para que el educando domine -de acuerdo con su nivel de desarrollo- su espacio natural y comunitario; y asuma los valores cívico-patrióticos y ético-religiosos respectivos. Y sólo a partir del tercer grado se propicia la relación del educando con el trabajo.

La escuela productiva considera que la combinación del trabajo con el estudio representa una vía para vincular la práctica con la teoría, la realidad con la escuela y la producción con el aprendizaje.

El trabajo es la primera condición fundamental de toda la vida humana, hasta tal punto que, en cierto sentido, el hombre mismo ha sido creado por obra del trabajo. El trabajo, actividad que el hombre ha de realizar a lo largo de su vida, juega un papel importante en la formación de la personalidad. Por ello el educando debe entrar en contacto con el mundo del trabajo desde temprana edad.

De otro lado, los contenidos educativos deben organizarse tomando como referencia el saber válido para resolver los problemas que se originan en las relaciones hombre-naturaleza y hombre-hombre. Por todo ello, la escuela productiva, construye su propuesta curricular a partir del currículo existente, pero bajo su orientación. Esto quiere decir, que la organización del currículo tendrá como eje dinamizador la producción, desde el primer grado hasta el sexto grado; y relievará una temática significativa en el contexto local, regional y nacional como: alimentación y nutrición, salud y enfermedad, cultura e identidad nacional, ambiente y contaminación, y violencia y derechos humanos. Esta temática deberá ser tratada desde la perspectiva de cada uno (visión analítica) y de todas (visión sintética) las líneas de acción educativa.

En la coyuntura actual, la escuela productiva concretiza la denominada “diversificación curricular”, pues ésta implica: dosificar o adaptar los objetivos y los contenidos previstos en los programas curriculares oficiales, introducir nuevos objetivos y contenidos exigidos por las peculiaridades de la realidad, establecer metodologías acordes con la situación de trabajo, señalar y usar recursos propios del lugar en la tarea educativa, y precisar nuevas formas de relacionarse con la naturaleza y con los otros sujetos.

Esto supone el análisis de los programas curriculares oficiales, el diagnóstico de la realidad, el análisis de las capacidades previas de los educandos, la selección de opciones productivas, la selección de una temática relevante adicional al de “producción-trabajo” y el análisis de las implicaciones de un “enfoque popular” en educación.

Figura 4. La escuela productiva considera que la combinación del trabajo con el estudio representa una vía para vincular la práctica con la teoría, la realidad con la escuela y la producción con el aprendizaje.


e) Escuela Productiva y método de Proyectos

La escuela productiva considera que debe adoptarse una estrategia didáctica que tenga como la unidad didáctica praxis-teoría-praxis y que ligue las actividades cotidianas del educando con las actividades escolares.

El método de proyectos es una opción metodológica por cuanto permite articular los objetivos, contenidos y actividades de aprendizaje alrededor de una gran actividad, como es el caso de la producción.

El método de proyectos implementa la diversificación curricular en la medida que permite tratar los objetivos y contenidos ya diversificados.

El método de proyectos implica elaborar para un periodo determinado unidades de aprendizaje, las cuales se estructuran en torno a un tema eje (tema motivador o generador) que sirve para dar coherencia al conjunto de asignaturas o líneas de acción educativa.


f)      Escuela Productiva y dimensión temporal de los aprendizajes.

El marco que encuadra los ámbitos temáticos está determinado por las circunstancias naturales y sociales de la localidad.

Para una escuela ubicada en un área rural, la consideración de las circunstancias locales significa tener en cuenta la actividad vital rural y la necesaria inscripción de todo saber previo relevante para el aprendizaje en el horizonte de la producción campesina.

Por ello, el currículo debe orientarse por el calendario agrícola de la localidad. Esta orientación de los temas por el ciclo agrario y por el plan de trabajo del campo no significa de ninguna manera que el temario se reduzca al tratamiento de cuestiones agrícolas.

Por un lado, lo agrario cumple una función introductoria y motivadora suficiente para plantearse problemas que se encuentran fuera del ámbito de la experiencia inmediata de los educandos. Por otro lado, el propio ciclo agrario no puede ser reducido a una simple parte de la realidad vital del campesino, ya que se encuentra íntimamente unido a fiestas, ritos, etc.; es decir, a patrones sociales y culturales que cumplen una función determinante sobre la conducta y el saber de los educandos.

Esta orientación responde a una serie de razones:

·         Establece la relación con la realidad vital concreta.

·         Posibilita contar con una motivación actual (actualidad cotidiana) que promueve el deseo de aprender.

·         Posibilita que los temas sean tratados a partir de actividades de aprendizaje concretos.

·         En el Perú el año escolar dura nueve meses (ABR-DIC)

Las experiencias de aprendizaje ocurren permanentemente con presencia o ausencia del docente. Algunas como autoaprendizaje y otras como heteroaprendizaje, condicionadas por diversos agentes educativos como la familia, los amigos, los medios de comunicación masiva, etc.

Las experiencias productivas se dan en función de la naturaleza de lo que se produce y que no necesariamente responde al periodo escolar. Por ejemplo, el calendario agrícola se inicia por lo general en setiembre y termina en junio.

Si por razones administrativas las escuelas sólo funcionan como tales durante nueve meses, este periodo debería corresponder a la denominada “fase escolarizada” y, el periodo vacacional debería constituir la “fase desescolarizada”.

Así, el currículo en la escuela productiva tendría una dimensión temporal de 365 días, un año completo.


La unidad de aprendizaje

Para elaborar la unidad de aprendizaje se sugiere proceder de la manera siguiente:

a)      Señalar el tema-eje

Las unidades de aprendizaje se estructuran en torno a u tema -eje que sirve para dar coherencia al conjunto de asignaturas o líneas de acción educativa.

La escuela productiva considera que el tema-eje de una unidad de aprendizaje debe ser el tema-síntesis de:

·         Los temas-eje generados por la opción productiva asumida por la escuela. Tienen un carácter fundamentalmente objetivo. Estos temas relievan los objetivos y sucesos que involucra la opción productiva y que son los que realmente se van concretando durante el año escolar.

·         Los temas-eje generados por el diagnóstico educacional referentes a los intereses y aspiraciones de los educandos en torno a salud, alimentación, trabajo, recreación, etc. Tiene un carácter motivacional-subjetivo. 

      El tema-eje de la unidad didáctica proviene de la confluencia del tema (desagregado) de la opción productiva asumida y del tema (motivacional) extraído del diagnóstico educacional,


b) Precisar los objetivos de la unidad de aprendizaje

Los objetivos de la unidad de aprendizaje se formulan en términos de los productos o procesos que los educandos deben ser capaces de hacer como consecuencia de los aprendizajes asimilados durante el periodo que comprende tal unidad.

Estos objetivos constituyen evidencias concretas de lo deseable por el perfil educativo y de la contribución real de cada línea de acción educativa en su formación.


c) Formular preguntas y propiciar los contenidos por líneas de acción educativa

Para dinamizar los aprendizajes en cada una de las líneas de acción educativa se puede plantear preguntas.

Lenguaje: ¿Cómo se realiza una entrevista?

Matemática: ¿Cómo e elabora un presupuesto de ingresos y gastos?

Educación Física: ¿Cómo son los pasos de una danza cusqueña?

Educación por el Arte: ¿Cuáles son las expresiones artísticas de los trajes típicos?

Ciencias Naturales: ¿Qué materiales pueden usarse como tintes para las telas?

Ciencias Sociales: ¿Por qué se realiza la fiesta del Inti Raymi?

Como cada pregunta implica un conjunto de contenidos, sólo los más relevantes pueden señalarse en la unidad de aprendizaje. Esto es importante puesto que servirá como referencia para su extensión o profundización posterior.


d) Señalar algunas actividades de aprendizaje

En este punto deben indicarse las actividades más generales por cada línea de acción educativa.

Lenguaje: Planificar y realizar una entrevista al mayordomo de la fiesta de la comunidad.

Matemática: Asisten y observan la realización del presupuesto de ingresos y gastos por la comisión económica de la comunidad.


e) Determinar los procedimientos para llegar al saber válido

Al terminar los procedimientos se debe ordenar el trabajo de aprendizaje de tal manera que los educandos puedan tratar los contenidos curriculares como un proceso donde:

·         Identifiquen el saber popular y el saber académico sobre el contenido correspondiente.

·         Acopien el saber popular y el saber académico, es decir, debe preverse la recopilación sistemática de la información de ambas fuentes para cada tema.

·         Confronten el saber popular y el saber académico; es decir, que ambos formen una unidad dialéctica donde uno critique al otro.

·         Encuentren el saber válido, como producto de la contradicción entre el saber popular y el saber académico. La validez se da en la medida que los contenidos son respuesta a las necesidades de base, de desarrollo y de transformación de la sociedad.


f) Precisar las responsabilidades de los educandos

Suponiendo que los educandos tienen su propia organización donde cada uno tiene una responsabilidad individual y en conjunto, es este punto sólo se deben señalar las acciones que le compete a la organización estudiantil:

·         Planificación del proyecto productivo

-          Implementación

-          Ejecución

-          Control y evaluación

·         Planificación de la fiesta del Inti Raymi en la escuela

-          Implementación

-          Ejecución

-          Control y evaluación


g) Establecer los mecanismos de síntesis integradora de los aprendizajes.

Debe tomarse la previsión para tener tiempo de realizar la “síntesis integradora” de los aprendido en cada una de las asignaturas y en cada una de las unidades de aprendizaje.

Al término de cada unidad didáctica la síntesis se realiza:

·         Considerando el tema-eje

·         Relacionando un acontecimiento real de la dinámica social (conocido por los educandos) y que sirva como punto de confluencia de los aprendizajes en las diversas asignaturas.

Al concluir el año escolar se hace una síntesis general en función de:

·         El proyecto productivo

·         Los acontecimientos seleccionados y tratados en las “síntesis” de las unidades de aprendizaje.

·         Los objetivos, contenidos y actividades curriculares desarrollados (previstos y ejecutados)

Se debe relacionar la confluencia de las asignaturas para atender los problemas planteados.


h) Establecer los mecanismos de evaluación

Una evaluación alternativa consiste en conocer el grado de avance con respecto a ciertos objetivos planteados previamente para reajustar las acciones hacia el logro del objetivo o su cambio.

Es decir, pone el énfasis en la evaluación de los procesos, lo que no significa dejar de lado los conocimientos. Se trata de evaluarlos, pero en función de la praxis. Por ello, esta evaluación es cualitativa, democrática, integradora y permanente.

En este punto, deben señalarse los procesos a evaluarse y los criterios que se usarán para su evaluación.

La unidad de aprendizaje puede registrarse en un documento similar al que se propone en el cuadro siguiente:


*Artículo publicado en Escuela de Trabajo. Escuela productiva. Instituto de Pedagogía Popular. Lima. 1991. p. 133-164.