Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza de las ciencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza de las ciencias. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de septiembre de 2019

ENSEÑAR CIENCIAS. COMPETENCIAS CIENTÍFICAS Y COMUNICATIVAS UN VÍNCULO INDISOLUBLE. UNA REFLEXIÓN DESDE LA EXPERIENCIA DE CAYETANO

Por Daniel Quineche Meza 

Artículo publicado en "20 años promoviendo escuelas de calidad". Universidad Peruana Cayetano Heredia. 2019. p. 113-123.

La Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) es una institución académico-formativa centrada en la ciencia y la tecnología. De allí su preocupación en apoyar el desarrollo de estos campos en todos los niveles el sistema educativo nacional, con interés en la formación inicial y continua de los maestros. La Facultad de Educación y la Unidad de investigación en el Mejoramiento de la Educación Básica (UIMEB) son los medios con los cuales se promueve la reflexión y la innovación pedagógica en la educación en ciencias.

En este capítulo se recogen los fundamentos, orientaciones que han guiado las experiencias innovadoras de intervención educativa de la UIMEB en este campo. En los últimos años, la enseñanza en ciencias se ha integrado a la modalidad de Escuelas de Calidad, tema del capítulo anterior.

Camino recorrido y desafíos


En las dos últimas décadas la universidad ha desarrollado programas formativos de educación en ciencias atendiendo a docentes de educación secundaria, primaria e inicial y de fortalecimiento de capacidades de formadores.


En el 2000, el programa se desarrolló en el marco del convenio con el MINEDU-PLANCAD (Plan Nacional de Capacitación Docente), siendo su objetivo específico la actualización de los conocimientos de los docentes en el área curricular de Ciencia, Tecnología y Ambiente. Para tal efecto, el MINEDU-PLANCAD eligió el camino de la auto instrucción y solicitó la elaboración de cuatro módulos de ocho fascículos cada uno. En la FAEDU se conformó un equipo integrado por profesionales de la ciencia y de la enseñanza de ciencias. Se elaboraron 32 fascículos que abordaron temas de actualidad como: biotecnología, genética molecular, enfermedades de trasmisión sexual (ETS) y sida, sistemas ecológicos del Perú, proyectos agropecuarios, los viajes espaciales, macromoléculas, semiconductores, ciencia y comunicación, entre el caos y el cosmos, metodología para el estudio de la Naturaleza.  Esta experiencia mostró varias tendencias: el incremento de la velocidad del crecimiento de los conocimientos científicos, el debilitamiento de las fronteras entre las diferentes disciplinas de la ciencia y la interrelación cada vez más estrecha de la ciencia con la tecnología. Con estos nuevos horizontes de la ciencia, se empezó a poner en cuestión la dimensión del contenido curricular en la educación básica.

En el 2012, con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se desarrolló un programa experimental para introducir un cambio en la práctica docente de Educación en ciencias,  tomando como referencia las experiencias de enseñanza de la ciencia basada en la indagación científica en el aula (LAMAP Y ECBI).[1] Participaron docentes y estudiantes del tercer grado de educación primaria de una muestra representativa de instituciones educativas públicas de Lima Metropolitana y Lima provincias. Para ello, fue necesario la formación y capacitación de un equipo de formadores. El programa se desarrolló mediante talleres presenciales, acompañamiento en el aula;  publicación de materiales impresos para los formadores, docentes y estudiantes. Los avances en los aprendizajes de los estudiantes fueron demostrados en las ferias pedagógicas de ciencias y los logros fueron evaluados mediante pruebas escritas que administró Innovations for Poverty Action (IPA)[2]. La evaluación señaló que el programa tuvo un impacto positivo y significativo en los aprendizajes de los estudiantes, siendo los logros más notorios en los temas del Mundo Físico y el Cuerpo Humano. Por su parte, los docentes opinaron que la metodología ofrecida por la universidad le facilitó la enseñanza de ciencias y que los niños aprenden mejor cuando aplican lo aprendido en las capacitaciones. Cabe anotar que el programa no tuvo un efecto significativo en los aprendizajes de los estudiantes en matemáticas y en comunicación.
Gráfico 1

Esta experiencia, nos condujo a reflexionar sobre la intencionalidad que subyace al poner en práctica la indagación científica en el aula y poner en relieve el desarrollo de las capacidades y competencias de los estudiantes, semejante al que los científicos  ponen en juego cuando se trata de explicar los fenómenos de la naturaleza.


En el 2014, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y en coordinación con el Ministerio de Educación, se realizó un programa de Tutoría Remedial en Ciencias y Ambiente (PTRCA) con el propósito de mejorar la enseñanza y el nivel de aprendizaje de los estudiantes de tercer grado de primaria en el área curricular de Ciencia y Ambiente. Participaron 48 instituciones educativas de Lima Metropolitana y la población objetivo fueron los estudiantes que al inicio del programa tuvieron un rendimiento inferior a la media en cada escuela. Las actividades pedagógicas fueron concebidas bajo el enfoque de indagación científica. Según Innovations For Poverty Action (IPA) el programa tuvo resultados muy alentadores. Este impacto fue más significativo en los estudiantes varones. Según la opinión de los docentes tutores, la mayor dificultad que encontraron en los estudiantes fue su capacidad para comunicarse.

 En el 2016, bajo el convenio con Empresarios por la Educación y la Empresa Buenaventura, se ha continuado con la experiencia iniciada con el BID en el 2012, en el marco del programa “Aprender para Crecer”. En esta oportunidad el programa contó con la participación de directores, docentes y estudiantes de Educación Primaria de instituciones educativas ubicadas en las áreas de influencia de la empresa, en cinco regiones del país: Cajamarca, Lima provincias, Pasco, Huancavelica y Arequipa, arriba de los 3000 msnm. En este programa la estrategia formativa de los docentes incluyó la estrategia de grupos de inter aprendizaje y la estrategia formativa de los estudiantes, la realización de proyectos educativos comunales. 


La implementación de los proyectos educativos comunales están orientadas a articular la escuela con la comunidad y la empresa, siendo a su vez, espacios de aprendizaje y desarrollo de habilidades científicas, matemáticas y comunicativas de los estudiantes y de  participación activa de la comunidad educativa. Entre estos proyectos, los que tuvieron incidencia en el desarrollo de las competencias científicas, destacan el biohuerto (: I.E.I. N° 337 - Niño Jesús, I.E.I. Nuevo Horizonte,  I.E. N° 20896 – Pampahuay, I.E. N° 34170 – Cachipampa, e I.E. N° 34589 - Pampa Salera, en Oyón, Lima), el invernadero escolar (I.E. N° 41023 -  Sarpane e I.E. N°  40351 – Chapacoco, en Orcopampa, Arequipa), orientados a la valoración de los alimentos naturales y mejora de la nutrición de los estudiantes y sus familias (I.E. N° 82722 Tingo Bajo, Yanahuara, Pasco), así como también al cuidado del ambiente mediante carteles adecuados (I.E. N° 40394, de Cosnirhua, en Orcopampa, Arequipa), y la familia científica (I.E N° 821551 - El Mirador, Cajamarca) donde los padres de familia junto con sus hijos diseñaron y realizaron experiencias científicas relacionadas con fenómenos que ocurren en el entorno.

Las evaluaciones de los logros mostraron un cambio significativo en la práctica docente y en los aprendizajes en el área curricular de Ciencia y Ambiente de los estudiantes. El 32% de los docentes mejoró su desempeño en la gestión de la situación de aprendizaje y 35%, mostró mejoras en la enseñanza de la ciencia bajo el enfoque de indagación científica. El 46% de los estudiantes del grupo experimental superó el nivel 1; en el grupo control sólo lo hizo el 32%.

Gráfico 2
 Resultados de la experiencia en los docentes que participaron en el Programa

Gráfico 3
Resultados de la experiencia en los estudiantes que participaron en el Programa


En el desarrollo de las acciones para el desarrollo de los proyectos comunales, los estudiantes mostraron: Diversidad de puntos de vistas en las observaciones, las que fueron comunicadas de manera oral y escrita, distinción entre ideas y hechos, análisis de causa y efecto en las situaciones encontradas, planteamiento de sus propios modelos de explicación, sus propias explicaciones (hipótesis intuitivas) sobre los hechos observados y realización de cálculos y aproximaciones a partir de los datos recogidos durante la experiencia. Las interacciones del docente con los estudiantes y entre estudiantes como acto comunicativo posibilitó a los estudiantes la construcción de sus propias explicaciones y argumentos, de esta manera estaban aprendiendo ciencias. Este logro fue posible porque este grupo de estudiantes en etapas anteriores de intervención con los programas formativos  fueron desarrollando sus habilidades comunicativas.


Esta experiencia ha permitido consolidar la propuesta de Educación en Ciencias para la educación primaria y la elaboración de cuadernos de trabajo “Hacer y leer ciencias” para los estudiantes de los seis grados de primaria, con su correspondiente guía metodológica.

 Gráfico 4
Carátulas de las publicaciones en el marco de la experiencia de Educación en Ciencias en el Programa Aprender para Crecer”

El título de los cuadernos explicita el rumbo que tomó la experiencia: desde la perspectiva de la enseñanza y aprendizaje bajo el enfoque de indagación. Surgió la preocupación por establecer vínculos adecuados entre el desarrollo de las competencias científicas y las competencias comunicativas. Como en el programa también participaron docentes y niños de Educación Inicial, el entendimiento del vínculo entre estas competencias y la manera de impulsar su desarrollo en los estudiantes nos planteó el desafío de reflexionar y hacer una propuesta de Educación en Ciencias para la Educación Inicial.

El porqué de los cambios adoptados

El camino recorrido en esta experiencia nos ha ido mostrando la necesidad de hacer cambios no sólo en la actualización científica de los docentes sino también en su práctica pedagógica y más aún, en la concepción de la Educación en Ciencias en la Educación Básica a la luz de las nuevas demandas que están surgiendo en el siglo XXI, así como para seguir esforzándonos en el cierre de la brecha entre los países en desarrollo y los países desarrollados.

Influencia del contexto internacional

    a) La alfabetización científica

En la actualidad, la ciencia y la tecnología están alcanzado un alto nivel de desarrollo y también una gran valoración en la sociedad. Cada día se recurre más a ellas cuando se trata de resolver los problemas que padece la humanidad y todos están de acuerdo que la ciencia y la tecnología forma parte de la cultura. Por consiguiente, hoy ya no es posible reservar la cultura científica a una élite de ciudadanos. Es necesario que amplios sectores de la población accedan a la ciencia con la finalidad de prepararse para la comprensión del mundo en que viven y puedan participar en la toma de decisiones en asuntos de gran trascendencia para el bienestar e incluso nuestro futuro como especie; es decir, se concibe pertinente la necesidad de una alfabetización científica, de una educación en ciencias para todos (Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, 1999; National Science Education Standards -NSES-, 1996). Solo una sociedad con un adecuado nivel de educación en ciencias puede evitar ser manipulada por los que detentan el poder y creer todo lo que dicen. Se trata de lograr que todos los ciudadanos puedan aplicar el razonamiento científico y sean conscientes de la confianza que se puede tener en él al momento de tomar decisiones. La alfabetización científica y tecnológica es un derecho de las personas en la sociedad actual y debe empezar en las edades más tempranas.

La alfabetización científica implica cambios significativos en la manera de abordar el aprendizaje de la ciencia en la escuela. Esta no puede seguir centrada en el conocimiento científico, su transferencia y consiguiente memorización (sentido propedéutico), sino que debe apuntar a un desarrollo de la persona que incluya las capacidades de manera más holística y con auténtica relevancia social para los estudiantes, y los valores éticos y democráticos que se ponen en juego cuando intervienen la ciencia y la tecnología en la sociedad (Acevedo, 2013). El aprendizaje de la ciencia en la escuela será significativo y tendrá sentido si ayuda a cambiar la manera de sentir el mundo, de pensar los fenómenos que ocurren en él y de actuar transformándolo sin perder de vista su conservación (Izquierdo, 2012); es decir, si aporta a cambiar la visión de uno mismo y de las relaciones entre las personas, así como la relación entre ellas y el ambiente (Pujol, 2007)

    b) El desarrollo de las TIC, la hiperinformación y el nuevo escenario escolar

El desarrollo vertiginoso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y el incremento de los medios para el acceso y su uso, en un breve tiempo, está influyendo decididamente en múltiples dimensiones de la vida, transformando con ello la forma de interrelacionarnos con el medio que nos rodea. La investigación científica y tecnológica y la educación no han sido ajenos a estos cambios. Por un lado, se ha incrementado la difusión de los conocimientos científicos y tecnológicos que nos ha llevado a un estado de hiperinformación y por otro lado, se alienta constantemente la inclusión de las TIC en el currículo escolar ya sea como herramienta didáctica para los docentes (educar con) o como herramienta de aprendizaje para los estudiantes (educar para). Estos cambios también están impactando en la enseñanza de la ciencia es las escuelas y las aulas, más allá de la anticuada “aula de informática”, empiezan a equiparse con computadoras portátiles, tablets, proyectores, pizarras digitales, Smartphone y SmartTV. Sin embargo, las investigaciones señalan que el uso de TIC no implica por sí mismo una mejora de los procesos de enseñanza de los docentes, e incluso existe el riesgo de seguir fortaleciendo prácticas docentes tradicionales de carácter transmisiva; por consiguiente, persiste el desafío de comprender la función que pueden tener estas herramientas para que ayuden de manera significativa tanto a la enseñanza como al aprendizaje de ciencia en las escuelas.

La influencia del contexto local

El Perú forma parte de la periferia de países que concentran las capacidades para el desarrollo de la ciencia y la tecnología. La inversión en CYT es menos del 0,1 por ciento del PIB. A nivel internacional, esta cifra es la más baja con relación a los demás miembros de la Alianza del Pacífico, siendo el país más cercano Colombia, con una inversión en I+D que llega al 0,25 por ciento del PIB. Las actividades científicas y tecnológicas se concentran en la capital (65%); y algunos departamentos como Arequipa, Piura, Amazonas, Loreto y Ayacucho (18,4%). En el resto del país estas actividades son inexistentes.

Nuestro país se caracteriza por su gran diversidad biológica y cultural y tiene un gran potencial geológico. Desde el inicio de su contacto con la cultura occidental del norte (siglo XVI), se le ha visto como un escenario de fuente de recursos naturales. La historia económica del país, desde esta perspectiva, bien puede trazarse poniendo en relieve ciertos recursos naturales requeridos por la industria en el mundo. Estos hitos son: la explotación de las minas de oro y plata, del guano de las islas, del caucho, del algodón, del petróleo, de la anchoveta, del cobre, del hierro, del gas natural, etc. La explotación de estos recursos ha impulsado el empleo de tecnología y ciencia relacionada con la extracción, el transporte y la comercialización; así como con la salud en estos escenarios (el mal de altura, la verruga, la fiebre amarilla, etc.) En la actualidad, el PIB oficial del país, está en función de la exportación de minerales como el cobre y la agroexportación. El resultado de este modelo de crecimiento ha generado graves desequilibrios en los ecosistemas naturales.

La globalización es una nueva oportunidad para invertir en la creación, y consolidación de capacidades con el fin de generar conocimientos, avanzar en tecnología, transformar las actividades productivas, promover la innovación e implementar programas de acción que garantice el desarrollo sostenible. Por consiguiente, el desafío para las siguientes décadas es aprender a aprovecharla. Esto implica impulsar una educación en ciencias a lo largo de la vida y a entender la dinámica de nuestros ecosistemas naturales con la mirada de los científicos, crítica y creativamente, para introducir las innovaciones productivas necesarias pero que al mismo tiempo preserven el ambiente.

El estado de la reflexión y las perspectivas

Uno de los primeros desafíos derivó de la experiencia en la elaboración de los fascículos autoinstructivos para la actualización en temas científicos de los profesores de Educación Secundaria. La cantidad de temas elegidos (32) implicaba que por lo menos un tema debería abordarse en cada semana[3]. Y no sólo se trataba de esta alta densidad temática sino también de la pobreza de experiencias concretas en el aula, así como de la funcionalidad (utilidad) de estos conocimientos en la vida cotidiana de los futuros ciudadanos de cara a los retos que tuvieran que enfrentar.

La solución a este problema significó un cambio en el centro de gravedad de la educación en ciencias, desde el énfasis en los conocimientos científicos a las capacidades de aprendizaje de los estudiantes y su utilización eficaz (enfoque de las competencias). Cambio que empezó a instaurarse con las reformas curriculares de los años noventa, que se consolidó en las primeras décadas del siglo XXI y que fue asumido por la FAEDU-UPCH.

El desarrollo de las competencias científicas en los estudiantes implica el desarrollo de capacidades semejantes a las que ponen en juego los investigadores científicos cuando tratan de explicar los fenómenos que acontecen en la naturaleza. Para su implementación nuestros programas se tomó como referencia los avances logrados por el programa “La main à la pâte”[4] (LAMAP) que se realiza en muchos países bajo la orientación de la Academia de Ciencias y el Instituto Nacional de investigación Pedagógica de Francia. Según este programa: Los niños observan un objeto o un fenómeno del mundo real, cercano y sensible, y experimentan sobre él; en el curso de sus investigaciones, los niños argumentan y razonan, exponen y discuten sus  ideas y resultados, construyen sus conocimientos, ya que una actividad meramente manual no basta (Charpak, Léna y Queré, 2006, 32); y “…para dirigir actividades científicas en la escuela primaria no hay que ser un especialista. El trabajo experimental de investigación puede ser sencillo y los conocimientos en juego son accesibles. El profesor puede suscitar y compartir el placer y la curiosidad de los alumnos, ayudarles a explorar el mundo de modo razonado y animarles a traducirlo en palabras, imágenes y argumentos.” (Proyecto LAMAP, 2002, prefacio de los autores a la edición francesa)

La reflexión sobre la experiencia realizada en el periodo 2012-2018 ha permitido consolidar las siguientes ideas fuerza:
  • Aprender ciencias es aprender a sentir, pensar, hacer y hablar como lo hacen los científicos.
  • Sentir como los científicos es asumir que el punto de partida son las situaciones del contexto y el detonante son las preguntas investigables que pueden plantearse los estudiantes. Se entiende la pregunta investigable como aquella a la que se puede dar respuesta con datos tomados de la realidad. La pregunta es una expresión verbal; la misma que materializa al pensamiento, le da existencia física. Las situaciones del contexto son los objetos y fenómenos o cambios naturales o artificiales (producidos por el hombre) que ocurren en las aguas, los suelos, el aire, los seres vivientes, los ecosistemas, así como en los astros o estrellas.
  • Pensar como los científicos es imaginar, presumir, anticipar una respuesta a la pregunta investigable en base a sus conocimientos previos. La respuesta también se expresa verbalmente e implica ordenar las ideas de manera lógica, del tipo “Si se da… debe ocurrir…”
  •  Hacer como los científicos es trabajar en equipo, varones y mujeres, quiénes idean (creatividad) un plan para buscar datos concretos en la realidad (mediante la observación y la experimentación o simulación) que se constituirán en evidencias y mediante la palabra se usarán como argumento en la elaboración de la respuesta a la pregunta inicial; respuesta que podrá ser contrastada (criticidad) con la información que se difunde en una variedad de medios (populares, escolares o académicos)
  • Comunicar como lo hacen los científicos es dar a conocer sus respuestas o resultados a diferentes audiencias utilizando diversos medios (escritos, audiovisuales, digitales, modelos físicos, etc.)

En el mismo sentido  Neus Sanmartí (2010) afirma que para aprender ciencias hace falta aprender a hablar sobre las experiencias y sobre las ideas,  y enseñar y aprender ciencias es fundamentalmente un proceso de comunicación entre los estudiantes y el docente y entre los propios estudiantes. En este acto comunicativo los estudiantes y el docente tienen sus puntos de vista sobre las observaciones. Por lo que para buscar un entendimiento entre las diferentes maneras de explicar las observaciones es necesario hablar y escribir sobre las ideas generadas, sobre las diferencias y semejanzas entre ellas, sobre las relaciones ideas-hechos observados, sobre las relaciones causa-efecto, sobre las analogías y metáforas que se utilizan, etc.  Es a través de este acto comunicativo que cada estudiante puede ir construyendo o reconstruyendo su modelo de explicación, en otras palabras, está aprendiendo ciencias.

En una experiencia reciente de reflexión sobre la Educación en Ciencias en Educación Inicial y la propuesta de pautas para el cambio de la práctica docente, se tomó como punto de partida el hecho de que los niños de 3 a 5 años recurren más a la comunicación oral y que hablan no como lo hace el adulto. Las ideas que expresan con palabras no son las mismas que las que se imagina el docente al escucharlas. Esto implica que el docente debe aprender a escuchar y a entender lo que dice el niño a la luz del proceso de desarrollo de las competencias comunicativas del niño.

Desde temprana edad el niño en base a sus experiencias perceptivas ha ido elaborando su propia explicación del entorno en que vive. Esas ideas pueden o no coincidir con las científicas, no son erradas sino parciales o distintas (conocimientos previos). Por consiguiente, en el proceso formativo se debe colocar esas ideas de los niños en el punto de partida y, dada las limitaciones iniciales de su lenguaje, ayudarle a que pueda expresarlas, ponerlas en palabras, frases, oraciones, etc., siendo conscientes de que cuando habla el niño, subyace una idea pre-científica.

El docente debe diseñar situaciones de enseñanza en base a aspectos de la vida de los niños que son más cercanas o conocidas por ellos de modo que pueda plantearle desafíos, preguntas o problemas impulsándolos a hablar sobre ellos, haciendo “visibles” sus ideas sobre el funcionamiento de la naturaleza. Es el momento de escuchar y sólo así aprenderemos de la “ciencia” de los niños y se podrá ayudarlos para aproximarse a la “ciencia” de los científicos.

El lenguaje de los científicos es un lenguaje específico diferente del que se utiliza en la vida cotidiana. Para hablar y escribir sobre el mundo bajo la “mirada” de la ciencia hay que ir aprendiendo a utilizar este lenguaje,  lo que favorece la comunicación y el entendimiento entre personas diferentes. “Aprender a utilizar los sustantivos, los verbos, los conectores, es aprender ciencias. Aprender a diferenciar entre describir, explicar, argumentar, es aprender ciencias.” (Sanmartí, 1996)

El compromiso de la UPCH-FAEDU a través de la UIMEB es continuar promoviendo experiencias de mejora en la enseñanza y aprendizaje de las ciencias en las escuelas públicas de Educación Básica, impulsando la investigación didáctica, la formación docente, la producción de materiales y la incorporación de los medios tecnológicos, en sintonía con la diversidad de escenarios naturales, sociales y culturales y valorando los aportes de las culturas originales, para un desarrollo sostenible del país.

Referencias Bibliográficas

Acevedo, José A., Vásquez, Ángel y Manassero, Ma. Antonia. (2013). Papel de la educación CTS en una alfabetización científica y tecnológica para todas las personas. Revista electrónica de enseñanza de las ciencias. 2(2). Recuperado de: https://campusvirtual.univalle.edu.co/moodle/pluginfile.php/135669/mod_resource/content/0/4_-_papel_educacion_CTS_para_formacion_de_todos.pdf
Charpak, G. Léna, P. y Queré, Y. (2006). Los niños y la ciencia. La aventura de la mano en la masa. Argentina: Siglo XXI.
ECBI-Chile. Educación en ciencias basada en la indagación. Recuperado de: http://www.ecbichile.cl/home/
Fundación La main à la pâte. Recuperado de: https://www.fondation-lamap.org/es/international
Izquierdo, Mercé. (2012). Química en Infantil y Primaria. Barcelona, España: Graò.

National Academy of Sciencie. (1996). National Science Education Standards. Washington, United States of America: National Academy Press. Recuperado de: http://www.csun.edu/science/ref/curriculum/reforms/nses/nses-complete.pdf
Proyecto LAMAP. (2002). Enseñar ciencia en la escuela. España: P. A. E. educación.
Pujol, Rosa Ma. (2007). Didáctica de la enseñanza de las ciencias naturales en Primaria. Madrid, España: Síntesis.

Sanmartí, Neus. (2008). Escribir para aprender ciencias. Aula de Innovación Educativa, 175, 29-32.
UNESCO. (1999). Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el Siglo XXI. Programa en Pro de la Ciencia: Marco General de Acción. Budapest, Hungrìa. Recuperado de: http://www.unesco.org/science/wcs/esp/marco_accion_s.htm.
UPCH-Unidad de Investigación en Mejoramiento de la Calidad de la Educación Básica. Informe anual 2018. Programa Aprender para Crecer – Buenaventura.
UPCH-Unidad de Investigación en Mejoramiento de la Calidad de la Educación Básica. Informe trianual del programa Aprender para Crecer 2016-2018. Programa en convenio con Empresarios por la Educación - Compañías de minas Buenaventura y la Unidad de Investigación en el Mejoramiento de la Calidad de la Educación Básica – Facultad de Educación – Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Vygotsky; Lev. (2012). Pensamiento y lenguaje. Barcelona, España: Paidós. 

martes, 17 de septiembre de 2019

ENSEÑANZA DE LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN LA ESCUELA: UN DESAFÍO PENDIENTE.

Por Daniel Quineche Meza
Miraflores, 17/09/2019.

En una primera etapa (hasta la mitad del siglo XX) se planteó transferir los conocimientos científicos. Como la educación secundaria era la antesala de los estudios universitarios, el referente para elaborar la lista de conocimientos científicos fueron los contenidos temáticos de las disciplinas científicas que se enseñaban en la universidad (Botánica, Zoología, Biología, Física, Química). De allí que esta ciencia se le caracteriza como propedéutica.

En un segundo momento (década de los sesenta), se propuso que debería enseñarse siguiendo los pasos de un denominado "método científico" (Se tomó como referencia el modelo de Mario Bunge). El resultado fueron las prácticas en el laboratorio para hacer una demostración práctica de algún principio científico, por ejemplo, las leyes ponderales o la teoría celular. En el mejor de los casos, se recogían muestras de la realidad y se llevaban al laboratorio para observarlas con detenimiento pero comparando con lo que decía el texto escolar (comprobación).  Bajo estas orientaciones la planificación escolar siempre tuvo como referencia un listado de temas organizados según la lógica de la disciplina (generalmente deductiva). 

Hacia fines del siglo XX (década de los noventa), y bajo la influencia de la psicología cognitiva (conocimientos previos, construcción de conocimientos, etc.) toma fuerza la idea de que los escolares deberían de aprender ciencia de manera similar a como lo hacen los científicos (cómo observan, elaboran sus ideas resolviendo controversias y las comunican), llamando a este enfoque de indagación. Y, como gracias a las TIC, el conocimiento científico hoy se difunde ampliamente en la internet, la organización temática del currículo de ciencia en la escuela pierde peso. Por ello, el énfasis en la actualidad es el trabajo por proyectos orientado al desarrollo de capacidades o habilidades (de orden psicológico) que hace competentes a los estudiantes cuando abordan situaciones concretas de la vida cotidiana. En este sentido, las capacidades de los estudiantes (procesos cognitivos y procedimientos fácticos) no pueden ser confundidas con los procesos didácticos (procesos que impulsan los docentes externamente), ni menos la indagación puede ser tratada como un método didáctico. El desafío que surge para los docentes, privados de la lista de temas, es en base a qué hacer la planificación. ¿Las competencias?, ¿las capacidades?, ¿las evidencias para la evaluación?, ¿los bloques, materia y energía, seres vivientes, diversidad, Tierra y universo? Siendo coherentes con el nuevo planteamiento de la enseñanza de la ciencia, el referente debería ser una lista priorizada de situaciones de la vida familiar, local, nacional o mundial a abordarse como proyectos de aprendizaje. Pero, eso requiere un reentrenamiento de los maestros centrado en el desarrollo de sus actitudes investigadoras, comunicativas y éticas.


viernes, 1 de noviembre de 2013

EL CONSTRUCTIVISMO Y LA EDUCACIÓN

Daniel Quineche Meza
Artículo escrito en 1995.

Al inicio del año escolar 1995, se anunció una nueva reforma curricular disponiendo la aplicación generalizada del "Programa de Articulación Inicial 5 años y Primaria Primer Grado" en todas las escuelas públicas del país.

            Una primera mirada analítica a la nueva propuesta curricular permitió constatar que se pretendía cambiar la "cultura pedagógica tradicional" basada en el método de enseñanza frontal de copia y memorización que produce aprendizajes escolares deficientes, en especial, los relacionados con las conductas académicas instrumentales. Así los niños pierden la oportunidad de desarrollar su real capacidad de construir categorías de pensamiento, de comprender qué representa el lenguaje y descubrir la lógica que hay detrás de las nociones matemáticas y científicas.

            ¿Qué significa la expresión "capacidad de construir categorías de pensamiento"?  ¿Por qué no se dice, como en la década de los setenta, "lograr un cambio de conducta"? ¿Esto significa que estamos ante un gran cambio en los fundamentos del currículo? Había llegado el momento de hacer una nueva apuesta expresada en el "Constructivismo", del que se decía: "plantea que el conocimiento resulta de la interacción entre el sujeto y el objeto, donde la acción del que aprende es el elemento central para comprender algo". Por tanto, el protagonismo del niño es de primer orden en el programa de articulación.

EL PARADIGMA CONSTRUCTIVISTA


             El Constructivismo es una teoría del conocimiento que alude a la relación entre el sujeto ("conocedor") y el objeto ("conocible"), a la naturaleza del producto de esta interacción ("conocimiento") y a la naturaleza de la realidad ("lo conocible").

            La teoría del conocimiento que usualmente todos empleamos consciente o inconscientemente y sobre la cual basamos nuestras descripciones, explicaciones y conceptos, tiene sus raíces en la filosofía occidental que lleva más de 25 siglos. Ella ha sido llamada realismo, empirismo, positivismo y post-positivismo. Estos sistemas filosóficos comparten los principios básicos acerca de la naturaleza de la realidad y del conocimiento, y la relación sujeto/objeto de conocimiento. A todos ellos se le denomina Paradigma (1) Convencional.
 
            A continuación se intenta comparar y realizar un contraste entre el paradigma convencional y el paradigma emergente, el Constructivista, con el convencimiento de que ningún paradigma puede ser exitoso simplemente porque él tome una posición que de cuenta de lo que usualmente se ha hecho sino porque debe tener algunas virtudes fuertes.

            Para ello se presenta la información organizada en tres niveles, los cuales reflejan los tres interrogantes básicos que los filósofos se han formulado durante milenios, con el fin de comprender cómo la persona llega a conocer lo que conoce. El conjunto de respuestas que la persona proporciona constituye el sistema de creencias básicas o paradigma.

1.        ¿Qué es lo que puede ser conocido? o ¿Cuál es la naturaleza de la realidad?. Esta es la pregunta ontológica (2).

  PARADIGMA CONVENCIONAL
  PARADIGMA CONSTRUCTIVISTA
Propone una Ontología Realista.
Afirma la existencia de una realidad única que es independiente de los intereses del observador, la cual funciona de acuerdo con leyes naturales e inmutables, muchas de las cuales toman la forma de CAUSA-EFECTO (Leyes causales).
Esta realidad es posible conocerla (aunque sea incompleta).
La verdad es definida como aquel conjunto de afirmaciones que son isomorfas con la realidad.
Propone una Ontología Relativista.
Distingue la realidad ontológica y la realidad experimentada.
La primera, existe pero no la podemos conocer.
La segunda, son múltiples realidades socialmente construidas, no gobernadas por leyes naturales o causales.
Admite que entre las cosas incluidas en una construcción hay algunas atribuciones parecidas a las leyes, pero que son sólo imputaciones mentales.
La verdad se define como la construcción más informada y sofisticada sobre la cual hay consenso. Sin embargo, puede haber múltiples construcciones que cumplan con ese criterio simultáneamente.
2.         ¿Cuál es la relación del conocedor con lo conocido? o Cómo podemos estar seguro que conocemos lo que conocemos? Esta es la pregunta epistemológica (3).
  PARADIGMA CONVENCIONAL
  PARADIGMA CONSTRUCTIVISTA
Propone una Epistemología Dualista y Objetivista.
Afirma que es posible para un observador exteriorizar el fenómeno estudiado permaneciendo separado y distante de él (dualismos sujeto-objeto), y excluyendo cualquier consideración valorativa que lo pueda influir.
El observador es neutral.
Propone una Epistemología Monista y Subjetivista.
Afirma que un investigador y lo investigado están vinculados de manera tal que los hallazgos de una investigación son literalmente una creación del propio proceso de la investigación.
Los investigadores son humanos y no pueden colocar a un lado su subjetividad, ni pueden ubicarse fuera del contexto humano creado por otras personas involucradas en el proceso. Los valores del investigador entran inevitablemente en la investigación en relación con las decisiones que se tomen en el diseño, la implementación y el monitoreo.
3.         ¿Cómo conocemos? o ¿Cómo podemos descubrir las cosas?
            Esta es la pregunta metodológica (4).
  PARADIGMA CONVENCIONAL
  PARADIGMA CONSTRUCTIVISTA
Propone una Metodología Intervencionista.
Afirma que la investigación debe ser implementada de manera tal que elimine las posibles influencias contaminantes (variables extrañas), para que puedan observarse "las cosas tal como son realmente" y "tal como ellas realmente funcionan".
El proceso clave es la explicación: descubrir la causa. Esto conduce a la capacidad de predecir y de controlar.
 
Propone una Metodología Hermenéutica.
Afirma que la investigación debe llevarse a cabo de manera tal que se exponga a la crítica la construcción de cada una de las partes involucradas, así como proporcionando la oportunidad para la revisión y las nuevas construcciones.
El proceso clave es la comprensión (darle sentido o significado a las interacciones en las cuales uno está comprometido con otro).
 
IMPLICANCIAS EN EDUCACION
A)        Generales
 
            *          Uno de los mayores cambios va desde una fuerte dependencia sobre lo "científico" y el "conocimiento objetivo" como las bases indiscutibles de cualquier actividad educativa, hasta un punto de vista relativista del conocimiento de la realidad, del aprendizaje, etc.
            *          Si los estudiantes aprenden, entonces, ellos construyen sus propios conocimientos a través de un proceso de equilibración dinámica, de conflictos cognitivos, de acomodación y asimilación. Por tanto, los estudiantes no aprenden cuando reciben todo hecho (transmisión de conocimientos "científicos"). Ellos aprenden cuando tienen la oportunidad de re-construir o re-descubrir el conocimiento.
 
B)        Específicas
 
            *          La relatividad del conocimiento proclamada por el Constructivismo fomenta una actitud de mentalidad abierta para el desvanecimiento de las fronteras entre las disciplinas.
            *         La necesidad de la interacción social como un medio de corroboración de las construcciones individuales proporciona un refuerzo para la organización de grupos de trabajo no sólo dentro de cada disciplina sino también entre las disciplinas.
            *          Si el conocimiento es construido dándole significado a nuestras propias vivencias y experiencias podemos deducir que el orden usual para desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje debe ser cambiado. El punto de partida debe ser la práctica. Vivencias, ensayos, simulaciones, experimentos y demostraciones, además de la reflexión y el desafío de re-crear y re-descubrir el fenómeno, proporcionan una oportunidad para construir el conocimiento de manera más significativa. Los niveles más altos de abstracción pueden ser logrados así a través de la recreación en las interacciones sociales.
 
            Desde esta perspectiva, el actor principal del aprendizaje en el medio escolar es el niño o niña. Por tanto, el rol del docente cambia de transmisor a motivador o facilitador.
            Por consiguiente, ¿de qué manera el docente puede orientar para que los estudiantes construyan sus conocimientos? Este es el gran desafío de aquellos maestros que optan por el enfoque constructivista del proceso de enseñanza y aprendizaje. Por supuesto: No hay un solo camino.

Notas.
 
1. Un paradigma es así como un conjunto básico de creencias, un conjunto de supuestos para guiar nuestras actividades. Lo crucial es que ellos no pueden ser probados o refutados, pero representan las posiciones más fundamentales que estamos dispuestos a adoptar.
 
2. La Ontología es aquella rama de la Filosofía (específicamente, de la Metafísica) que estudia los temas de la existencia o del ser como tal.
 
3. La Epistemología es aquella rama de la Filosofía que trata del origen, la naturaleza, y los límites del conocimiento humano.
 
4. La Metodología es la rama más práctica de la Filosofía (especialmente de la Filosofía de la Ciencia) que trata de los métodos, los sistemas y de las reglas para orientar la investigación.
 

miércoles, 10 de abril de 2013

SITUACIÓN DEL APRENDIZAJE DE CIENCIA EN LA EDUCACIÓN BÁSICA EN EL PERÚ

Daniel Quineche Meza

Es necesario buscar soluciones viables al problema de los insuficientes aprendizajes de los estudiantes en ciencias que han mostrado los estudios internacionales de SERCE (2006) y PISA (2009), así como en la evaluación censal de estudiantes que viene llevando a cabo el Ministerio de Educación.
 
En el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (SERCE) de UNESCO-OREALC (2006), se encontró que el 46.93% de los estudiantes peruanos del sexto grado de Primaria se ubicaban en el nivel I de una escala de cuatro niveles. Este nivel, agrupa las tareas concernientes a situaciones concretas y muy próximas al entorno conocido por el estudiante; es decir, que la información necesaria para responder debe darse de manera explícita, y sólo se requiere reconocer, memorizar y utilizar el conocimiento identificado.  De igual manera, se reveló que el desempeño de los estudiantes de zonas rurales es menor que el de aquellos que asisten a instituciones educativas urbanas (2 a 3 veces mayor es la cifra que se encuentra en la zona urbana).
Figura 1. Resultados en Ciencias de los estudiantes del 6to. Grado de Primaria.
UNESCO-SERCE 2006.
En el estudio comparativo internacional de PISA (2009), los estudiantes peruanos de 15 años de edad (la mayoría de ellos cursan el tercero y cuarto de Secundaria) obtuvieron los menores puntajes entre los países participantes en las pruebas de ciencias. El 33% de los estudiantes apenas llegaron al mínimo de rendimiento establecido por PISA y el 35.3% de ellos está por debajo de este nivel mínimo. Con estos resultados, nuestros estudiantes ocupan el penúltimo lugar entre los países evaluados por PISA y el último lugar entre los países de la Región. En general, los resultados no son alentadores, pero informan sobre el desempeño y el rendimiento en ciencias de los estudiantes y develan los desfases entre el currículo prescrito y el currículo real, el que se trabaja en las aulas.


Figura 2.- Resultados en Ciencias de los estudiantes peruanos de 15 años (PISA, 2009)

Los resultados de la evaluación censal de estudiantes del segundo grado de primaria del 2011 indican que tanto los niños y niñas tienen bajos rendimientos en comprensión lectora y matemáticas. Un poco mejor en comprensión lectora pero muy bajo en matemática (Alrededor del 50% de niños y niñas no alcanzó el nivel mínimo). En comprensión lectora, las niñas están unos pocos puntos mejor que los niños (32,4/24,4 %), mientras que en matemática se invierten los resultados (11,9/14,5 %).
 

Figura 3.- Resultados de la ECE 2011 según el sexo y el lugar de residencia de los estudiantes de segundo grado de Primaria (MED-UMC, 2011).
 
Cabe resaltar que en la sociedad peruana aún subsisten prácticas discriminatorias en contra de las mujeres. Los estudios demuestran que las mujeres tienen menos acceso a conocimientos científico-técnicos especializados, como tecnologías de información, procesos productivos o técnicas de gestión, lo cual limita su participación en el mundo laboral y financiero.

En las áreas rurales, si bien se ha elevado el número de niños y niñas de 6 años que son matriculadas, aún persisten dificultades en la escolaridad de las niñas. Un porcentaje significativo de niñas inician su escolaridad con uno o más años de retraso. Los niveles de desaprobación, repetición y retiro de las niñas todavía son altos. El riesgo del fracaso escolar se acrecienta a medida que se alcanza la adolescencia porque aumentan las obligaciones en la familia para cumplir con otras tareas.

Además, hay otros factores, de difícil medición, que tienen una gran incidencia en la educación de las niñas y, por consiguiente, es necesario contribuir en su erradicación. El trato discriminatorio sexista, el abuso sexual, la violencia y la corrupción de la que son víctimas las niñas y las madres de familia. Este sesgo en contra de las mujeres obliga a cambiar el estereotipo sexista mediante el conocimiento científico y tecnológico, el desarrollo del pensamiento crítico, la práctica de la tolerancia y la resolución de conflictos y la aceptación de la diversidad.

Estos resultados son muy preocupantes desde dos puntos de vista. En primer lugar, es un factor muy limitante para que nuestros estudiantes puedan participar en los procesos del desarrollo donde la Ciencia y la Tecnología (CYT)  juegan un papel muy importante. Una ciudadanía educada en CYT es condición necesaria para enfrentar con éxito los desafíos y riesgos del desarrollo actual. El segundo lugar, se reducen las motivaciones de los estudiantes para optar por carreras en el campo de la CYT cuando el país, que ha experimentado un periodo de crecimiento económico importante, está en busca fortalecer su participación sostenible y competitiva en mercados cada vez más globales incorporando CYT en su aparato productor y actividades afines. Para poder participar de lleno en la economía global de hoy día, se requiere contar con una masa crítica de investigadores e innovadores.