domingo, 29 de junio de 2008

La educación secundaria en el Perú. El currículo no es el todo

Daniel Quineche Meza, 29 de junio de 2008.
No hace mucho, los voceros del gobierno volvieron a anunciar el inicio de una reforma curricular en la Educación Básica.
Inmediatamente surgió la pregunta ¿por qué?. Hay algún estudio de evaluación de los resultados de la aplicación del último Diseño Curricular Nacional. ¿Tiene el gobierno actual algunas razones de peso para plantearse otra vez la reforma del currículo?, ¿No será que otra vez surgen algunas presiones de intereses diversos que están susurrándole al oído lo que debe hacerse?
Quizás está tomando como referencia los resultados de la aplicación de pruebas estándares a muestras de estudiantes. Resultados, por cierto, nada agradables. Sin embargo, ¿esos resultados son el resultado directo del currículo escolar? Si así lo fuera todávía cabe preguntarse: ¿de cuál currículo? ¿del currículo normativo, del currículo real o del currículo oculto?.
Las limitaciones del Ministerio de Educación salen a la vista porque precisamente la oferta educativa la han constreñido al currículo. Cada vez que se habla de mejorar la calidad de la educación se mira instintivamente al currículo.
El abordaje de la calidad educativa pasa necesariamente por revisar profundamente la calidad de la oferta educativa que se propone desde las diversas instancias que señala la ley: las instituciones educativas, las Regiones y el Ministerio.
En esa línea, centremos la reflexión, por ejemplo, en la Educación Secundaria y planteémonos las siguientes preguntas:
1. ¿Qué oferta educativa Secundaria necesita el país de cara a la lógica de desarrollo económico adoptado desde el '90?
2. ¿Qué oferta formativa Secundaria necesita el país como respuesta a la diversidad de escenarios socio-culturales que tiene?
3. ¿Qué oferta formativa Secundaria hay que implementar en el país cuando se tiene un sistema educativo mutilado donde los jóvenes tienen que dar casi un salto al vacío porque después de la Básica está la tentación de la Superior? En el Perú no existe la nueva Educación Media o Secundaria (Bachillerato para otras latitudes).
4. ¿La oferta formativa Secundaria sólo se puede constreñir a oferta curricular? Lo curricular es sólo una dimensión de la vasta problemática que tiene la Secundaria.
5. ¿Cómo debe ser la oferta formativa Secundaria como parte de la Educación Básica? Esta mirada implica su obligada articulación con la Primaria y la Inicial?
6. ¿Qué cambios implica la nueva oferta formativa Secundaria en las prácticas de los profesores y profesoras, particularmente de los que están en servicio? El diálogo es y debe ser con todos los actores implicados en la formación continua del profesorado y no sólo con los irresponsables de la formación inicial (Decanos de las Facultades de Educación de las Universidades).
7. ¿Qué enseñar o qué aprender en la Secundaria? A estas alturas nadie discute de la pertinencia del desarrollo de capacidades (dimensión psicológica del aprendizaje) y de las competencias (dimensión fáctica de los aprendizajes). La reflexión está en otro campo: la selección de los contenidos (conocimientos) mínimos que debe contener el currículo.
8. ¿Qué otros actores sociales son importantes en la mejora de la Educación Secundaria, además de la oferta ministerial. Acaso ya no es tiempo de pensar en el papel de la sociedad, de las instituciones sociales, de las empresas, de los gremios laborales, de las familias, de los medios de comunicación social, etc. La escuela, con su reducido espacio, limitado tiempo y escasos recursos, ya no es suficiente para asegurar la formación integral planteada y reclamada hace mucho por preclaros maestros.
9. ¿La Secundaria es sólo una oferta formativa para los adolescentes? Los adolescentes son un segmento poblacional que necesariamente debe transitar por esa trayectora formativa. Pero, desde que la Secundaria es parte de la Básica, tiene que ser pensada no sólo para los adolescentes sino para otros segmentos poblacionales que la requieren como parte de su educación básica.
Por ahora sólo son interrogantes. El desafío es empezar a buscar respuestas. No sólo buscarlas en el pensamiento sino llevarlas a la práctica. Espero encontrarme en el camino con muchos de ustedes amigos y amigas maestros y maestras.

miércoles, 21 de mayo de 2008

La enseñanza de las ciencias desde la Pedagogía

LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS DESDE LA PEDAGOGÍA
Reflexiones en el Perú de hoy.

Daniel Quineche Meza
19/05/08

1. DELIMITACIÓN DEL CAMPO

A la luz del desarrollo de la humanidad, a la primera década del siglo XXI, hay necesidad de delimitar el campo de reflexión, propuesta y acción.

Es importante la preocupación por la enseñanza, es decir, por la oferta formativa. La cantidad de conocimientos científicos alcanzados y su impacto en la modificación de la vida de las personas y de las sociedades ameritan una revisión permanente de la oferta formativa para las nuevas generaciones. Al respecto, se visualizan por lo menos dos tendencias: la primera, de carácter cuantitativo y, la segunda de carácter cualitativo. Desde la primera, bastaría con incrementar los contenidos científicos. Desde la segunda, se tendría que destacar los momentos de quiebre (cambios de paradigmas) que posibilitaron un avance en el conocimiento científico (T. Khun, 1960).

Sin embargo, a la luz de ese conocimiento científico alcanzado, hoy también es importante preocuparse sobre cómo aprenden los niños y jóvenes. Por ello, el norte de todas las reformas educativas emprendidas desde la década de los 90’ es que los estudiantes aprendan, o en otras palabras, satisfacer las necesidades de aprendizaje. Este cambio de perspectiva nos obliga a tomar en cuenta la diversidad de origen de los estudiantes, fundamental para comprender sus motivaciones, intereses y valores (inteligencia emocional); y las posibilidades de influenciar sobre el desarrollo de todas sus capacidades (inteligencias múltiples) y sobre todo en la modificación de sus capacidades cognitivas.

Hasta aquí, deberíamos delimitar el campo como Enseñanza y Aprendizaje de las ciencias.

Pero hay más. ¿Cuál ciencia o qué ciencias?. En la literatura especializada la enseñanza de la ciencia se refiere a las ciencias experimentales. Es decir, a aquellas ciencias que Piaget denominaba ciencia “dura” y que tienen como común denominador el método experimental para la generación y validación del conocimiento. Sin embargo, la historia señala que muchos de los conocimientos científicos no siempre se han obtenido siguiendo la rigurosidad de ese método. Por ello, hay quienes también incluyen en este campo a la Matemática y otros a todas las demás ciencias (Piaget las denominaba ciencias “blandas”) como las ciencias sociales.

Pero habría que tomar en cuenta otros puntos de vista. La cara visible de la ciencia en toda sociedad son los procesos y productos tecnológicos. Por ello, muchos analistas del desarrollo humano identifican la esfera de la tecnociencia (CYT). Y, en tiempos de globalización, de alta competitividad, la fórmula se modifica a CyT + I. Para algunos países preocupados por los impactos negativos de la CyT en las sociedades la fórmula toma la forma de CTS (ciencia, tecnología y sociedad). Y, para los países en desarrollo como el nuestro, la fórmula avanza a: CyT + I + D.

Y, es que la expresión “enseñanza de las ciencias” tuvo significado en las décadas inmediatamente posteriores a la SGM y, más específicamente, cuando se inició la carrera por conquistar el espacio entre EE.UU y la URSS. Hoy, en tiempos de globalización, de deterioro acelerado del ambiente en que vivimos y de la constatación de que la reserva de la vida en el planeta Tierra está en el territorio de los países que más pobres tienen, definitivamente otro es el significado de “Enseñanza de las ciencias”.

2. RESPONSABILIDADES

Es claro que a las generaciones adultas le corresponde la formación de las generaciones más jóvenes. Estas generaciones conviven conformando sociedades.

Toda sociedad tiene por lo menos dos caminos para inducir la formación de las nuevas generaciones.

Uno de ellos, es cuando la sociedad asume el rol de sociedad educadora. Para ello crea un conjunto de escenarios donde los niños y jóvenes pueden tener un contacto formativo directo con la ciencia. Museos de ciencias, parque zoológicos, jardines botánicos, portales web, talleres de creatividad científica tecnológica, eventos -congresos, seminarios, foros, conferencias- de difusión del conocimiento científicos, revistas de divulgación, columnas científicas en la prensa escrita, programas científicos en los medios televisivos, programas de diálogo científicos-estudiantes en las instituciones educativas, ferias de ciencia y tecnología, concursos, etc. son algunas alternativas en ese sentido. Este camino es el menos visible para quienes están preocupados por introducir mejoras en la enseñanza de las ciencias y, sin embargo, es el más potente porque permite trabajar en el campo de la inteligencia emocional (motivaciones, intereses, actitudes y valores).

El otro camino es el sistema educativo regular. En este camino, la enseñanza de la ciencia tiene que verse en el marco de la estructura curricular de la Educación Básica (Inicial, Primaria y Secundaria). Pero, también en el currículo de las otras modalidades de la Educación Básica Alternativa (particularmente en los programas de segunda oportunidad para jóvenes). Este camino es el más sistemático y al mismo tiempo el más rígido, donde no sólo es importante el currículo sino también la formación inicial y continua de los profesores y la gestión de la institución educativa (gestión de las personas que trabajan en la institución escolar –clima institucional-, gestión de los tiempos -horario escolar- y de los espacios -ambientes equipados y con infraestructura apropiada para el trabajo escolar- y hasta el presupuesto de funcionamiento de la institución educativa (compra de insumos, mantenimiento y reposición de materiales).

3. CURRICULO ESCOLAR

El currículo escolar, en la actualidad, se define dando respuesta a las siguientes preguntas:
- ¿Para qué enseñar y aprender?
- ¿Qué enseñar y aprender?
- ¿Cuándo hay que enseñar?
- ¿Cómo se enseña y se aprende?
- ¿Qué, cuándo y cómo evaluar lo aprendido?

El para qué tiene que ver con el perfil de salida de los egresados de la educación básica. Perfil que tiene que estar en consonancia con los objetivos del desarrollo del país. Algunas tesis que están en consonancia con lo anterior son:
- Gran parte de las tareas del desarrollo es función de la PEA empleada y calificada en varios niveles y especialidades.
- Las políticas de desarrollo priorizan determinados campos donde el país puede ser altamente competitivo en el mediano plazo .
- Las políticas de calificación de las personas deben priorizar consecuentemente esos campos.

El qué enseñar va de la mano con el qué es importante aprender para desempeñarse con éxito en la sociedad en que vive o en aquella a la cual puede desplazarse.

Hoy no cabe duda de que si el norte es el desempeño futuro, lo que hay que impulsar en los jóvenes es el desarrollo de sus competencias. Las competencias de una persona son el producto de la interacción de sus conocimientos, sus habilidades y actitudes personales y sociales puestas en juego al momento de acometer determinadas acciones en variadas situaciones.

Por ello, es importante que en el diseño curricular se precisen los conocimientos que se tienen que aprender, las habilidades y destrezas que se tienen que adquirir y las actitudes y valores que tienen que afirmarse.

Dado el límite del tiempo del trabajo pedagógico y del tiempo que requieren los estudiantes para aprender es necesario priorizar los conocimientos, habilidades y actitudes (contenidos curriculares) que se deben indefectiblemente trabajar en las aulas. A esto se le denomina hoy “contenidos mínimos o básicos”. Hay necesidad de distinguir entre lo “básico imprescindible” y los “básico deseable”. La apuesta consiste en que si se sientan bien estas bases (lo básico imprescindible) y existe un medio social motivador el estudiante va a profundizar y acrecentar su aprendizaje por su propia cuenta. La meta mayor hoy es avanzar hacia el aprendizaje autónomo de los estudiantes. Desde esta perspectiva, un currículo no es mejor si tiene todo lo deseable y si está muy actualizado.

El cuándo enseñar y aprender tiene que ver con la oportunidad para plantear la oferta formativa a los estudiantes. Cómo debe ser la oferta formativa de enseñanza de las ciencias en la educación inicial, en la educación primaria y en la educación secundaria. Cuál es el tiempo mínimo que deben dedicar a ello los estudiantes con orientación de sus profesores. Qué competencias deben tener o hay que fortalecer en los profesores que son designados para esta función. Cuál es la ambientación básica que deben tener la institución educativa donde el profesor y los alumnos van a desarrollar esa propuesta curricular.

El cómo se enseña responde al conocimiento que se tenga de cómo aprenden los estudiantes. No todos aprenden de la misma manera y al mismo ritmo. Por ello el profesor debe poner en práctica una estrategia general con un conjunto de variantes para atender las necesidades particulares de sus estudiantes. El cómo se aprende lleva hoy en día a diseñar estrategias para modificar las ideas previas de los estudiantes, a desplegar sus propias estrategias cognitivas, a identificar y establecer puentes entre la práctica y la teoría y viceversa, a autoevaluarse, a compartir y colaborar y hasta ejercer liderazgo en el trabajo en equipo, etc.

El qué, cuándo y cómo evaluar lo aprendido es la oportunidad para que el estudiante demuestre todo lo que es capaz de decir, hacer y mostrar utilizando lo aprendido. Sin embargo, también es una oportunidad para que el estudiante experimente diferentes formas de evaluación. Este es el caso de las pruebas para admisión a las universidades, las pruebas de evaluación de calidad nacional o internacional, las pruebas para la acreditación de competencias, etc.

4. PERSPECTIVAS DE LOS ESTUDIANTES DE HOY

Por último también es importante tener presente que si se inicia una gran campaña, en la sociedad y en las instituciones educativas, a favor del aprendizaje de las ciencias, los centros de educación superior tienen que mejorar y ampliar su oferta formativa en ciencias y el país en general tiene que ampliar su cobertura de empleo a los científicos. Esto significa poner en práctica políticas de desarrollo científico y tecnológico en el mediano plazo con un gran incremento de la inversión pública y privada.

Si hay más centros de investigación y de centros de producción basados en la aplicación de tecnología propia es seguro que más jóvenes descubrirán allí que hay oportunidades para crecer profesionalmente. Y más niños y niñas querrán tempranamente tratar de hacer lo que hacen sus mayores.

Si no se da, si siguen las cosas como van, la mayoría de los pocos jóvenes que se interesen en la ciencia y tecnología lo harán pensando que es su pasaporte para migrar a los países del primer mundo y triunfar allá.


viernes, 4 de enero de 2008

Evaluación Educativa: ¿Comprobación o comprensión?

Daniel Quineche Meza, agosto, 1995.
Una de las tareas pedagógicas que tenemos que realizar permanentemente los maestros consiste en la evaluación de los aprendizajes que van adquiriendo los educandos. Al respecto, anualmente, el Ministerio de Educación dispone un conjunto de normas y obliga a su cumplimiento. Así, de esta manera, la evaluación se convierte de acción pedagógica en acción administrativa (burocrática). Ante ello los maestros tenemos la obligación de rescatar el valor pedagógico de la evaluación.

1. ¿QUE ENTENDEMOS POR EVALUACION EDUCATIVA?

El concepto de evaluación educativa se ha restringido de tal modo que, para la mayoría de docentes y autoridades educativas, refiere simplemente al proceso de medición del éxito de la enseñanza en términos de los aprendizajes adquiridos como cambios de conducta observados en los alumnos (Tyler, 1979, p. 109).En esta perspectiva, evaluar se ha hecho sinónimo de examen y éste concierne casi exclusivamente al rendimiento escolar.

Esta perspectiva conceptual se apoya en ciertos presupuestos ontológicos, epistemológicos, metodológicos y éticos, que agrupados bajo diferentes denominaciones como "modelo experimental", "enfoque sistémico", "evaluación por objetivos", "evaluación para la toma de decisiones", han dominado la investigación y la práctica de la evaluación durante la mayor parte del siglo XX. Este es el paradigma del positivismo (Desde Bobbit y Thorndike hasta Mayer, Popham, Lansdhere, Adams, Groundlaund, etc.).

Entre sus principales presupuestos se tienen:

- Se afirma la existencia de una realidad única que es independiente de los intereses del observador. Su funcionamiento está determinado por relaciones causa-efecto, lo que hace posible su predicción y control. La verdad es cualquier afirmación que sea isomorfa con la realidad. Esto significa, que los aprendizajes siendo parte de esa realidad objetiva, predecibles y controlables, se pueden evaluar.

- Se afirma que es posible exteriorizar el fenómeno observado (objetividad externa) permaneciendo neutral frente a él (separado y distante, y excluyendo cualquier consideración valorativa). Esto significa que es posible evaluar con objetividad.

- Se afirma que el único procedimiento que puede proporcionar el rigor requerido por el concepto de objetividad es el método hipotético-deductivo de las ciencias naturales experimentales. En ese sentido la verificación de las hipótesis exige el tratamiento estadístico de los datos, y por tanto, la cuantificación de las observaciones. Esto significa que la evaluación tiene que tratar con datos cuantificados y proceder rigurosamente con las normas de la metodología estadística.

Esta concepción de evaluación se correlaciona con una perspectiva teórica que considera la educación como un proceso tecnológico. Se asume la diferencia entre hechos y valores, la determinación externa de los objetivos de la educación y la neutralidad ética de la intervención tecnológica. La evaluación debe preocuparse únicamente de comprobar el grado en que se han alcanzado los objetivos previamente establecidos.

Este tipo de evaluación no toma en cuenta los diferentes y a veces irreconciliables intereses y necesidades informativas de los distintos participantes en el proceso educativo (alumnos, maestros, padres y autoridades). Las personas no sólo son razón sino también sentimiento.

Durante la década de los sesenta se ha producido un acelerado incremento del interés por la perspectiva de la evaluación cualitativa (Eisner, Crombach, McDonald, Stenhouse, Guba, Parlett, Hamilton, Elliot, Stake, ...). Tal interés se debe en gran medida al reconocimiento de que los test estandarizados de rendimiento no proporcionan toda la información que se precisa para comprender lo que los maestros enseñan y los alumnos aprenden.

Como consecuencia de este desarrollo, los modelos de evaluación basados en el paradigma psicoestadístico o experimental han ido modificando sus estrechos planteamientos y moderando su posición radical. No es difícil, hoy, encontrar una base de acuerdo para definir la evaluación como un proceso de recogida y provisión de evidencias, sobre el funcionamientro y evolución de la vida en las aulas, en base a las cuales se toman decisiones sobre la posibilidad, efectividad y valor educativo de las enseñanzas. Más que medir la evaluación implica entender y valorar.

Entre los presupuestos de este nuevo paradigma se tienen:

- Se afirma la existencia de realidades múltiples y socialmente construidas, no gobernadas por leyes causales. Los fenómenos son definidos en función de la clase y cantidad de información previa, así como del nivel de experiencia que tenga el observador. La "verdad" es la afirmación más informada y sofisticada sobre la cual hay consenso entre los individuos más competentes.

- Se afirma que es imposible separar al observador de lo estudiado. Precisamente, sus interacciones es lo que crea los datos que surgirán de la investigación. Además, un ingrediente inevitable de la indagación está constituido por los valores del observador y toda una gama de influencias que interactúan con la investigación. En ese sentido, los valores no pueden ser ignorados; hay que conocer el papel y la influencia de ellos en toda investigación. Por tanto, la objetividad en la evaluación es siempre relativa y de ninguna manera puede considerarse su objetivo central ni prioritario.

- Se afirma que la investigación debe llevarse a cabo con una metodología hermenéutica, exponiendo a la crítica la construcción de cada una de las partes involucradas, así como proporcionando la oportunidad para la revisión y las nuevas construcciones. Esta metodología conduce sucesivamente a una mejor comprensión, esto es, a darle sentido o significado a las interacciones en las cuales uno usualmente está comprometido con otros. Comprender una situación donde interactúan los hombres con intencionalidad y significados subjetivos requiere tomar en consideración las diferentes posiciones, opiniones e ideologías mediante las cuales los individuos interpretan los hechos y los objetivos y reaccionan en los intercambios.

En esta concepción la educación no puede comprenderse como proceso tecnológico desligado de la esfera de los valores. En ese sentido, el objetivo de la evaluación no se restringe a las conductas manifiestas, ni a los resultados a corto plazo, ni a los efectos previsibles o previstos en los objetivos de los programas. Los efectos secundarios y a largo plazo son tanto o más significativos que los inmediatos y planificados.

Comprender el significado de productos complejos, a corto y largo plazo, explícitos y ocultos, requiere un cambio de orientación en el objetivo de la evaluación: Desde el énfasis en los productos al énfasis en los procesos. Sólo comprendiendo la génesis y la historia, la sucesión compleja de fenómenos y acontecimientos, pueden explicarse los resultados del aprendizaje o cambios de conducta. Cronbach (1980) afirma que un propgrama de evaluación es un proceso mediante el cual los que participan aprenden sobre ellos mismos y la racionalidad de su comportamiento. La misión de la evaluación es facilitar un proceso plural y democrático mendiante el esclarecimiento e ilustración de sus participantes.

2. ¿COMO EMPRENDER EL PROCESO DE EVALUACION EDUCATIVA?

Una estrategia básica considera las siguientes fases:
- Planificación de la evaluación.
- Recolección de información.
- Procesamiento de la información.
- Comunicación de los resultados y toma de decisiones.

2.1 La planificación de la evaluación.-
Consiste en tomar decisiones acerca de los siguientes puntos:
- ¿Qué se va a evaluar?
- ¿Para qué se necesita esa evaluación?
- ¿Cuáles son los términos de referencia?
- ¿Qué tipo de datos son necesarios?
- ¿Qué población proporcionará los datos?
- ¿Cómo se van a conseguir esos datos?
- ¿Cómo se van a analizar e interpretar esos datos?
- ¿Cómo se va a comunicar los resultados?
- ¿Cuándo se va a realizar?

Sin embargo, un diseño estrictamente estructurado no es siempre el mejor para una evaluación formativa. La atención a lo singular y a los movimientos previsibles o accidentales requiere una flexibilización del diseño que permita el "enfoque progresivo" en puntos que aparecen más significativos en el curso del proceso evaluativo. Este, en la práctica se desarrolla y orienta frecuentemente hacia direcciones que no han sido previstas e incluso ni sospechadas con anterioridad. La evaluación en virtud de los descubrimientos sucesivos y de los cambios en el contexto exige un enfoque selectivo y progresivo.

2.2 ¿Qué se va a evaluar?
La respuesta debe ser una definición clara del objeto de evaluación.
Al respecto es necesario tener presente la magnitud de los objetos de evaluación. La evaluación debe referir no sólo el grado en que el alumno aprendió un conjunto de habilidades, conocimientos y actitudes, sino también responder a cuestiones de justificación (¿por qué ha de aprende X?), así como a los efectos de aprendizajes no intencionados (¿qué han aprendido, además?); (aprendiendo X, ¿qué han dejado de aprender?). De hecho, es practicamente imposible efectuar una evaluación total. Por consiguiente, es importante que toda actividad evaluadora establezca sus propios límites y, a la vez, determine con la mayor presición qué aspectos serán evaluados. En la práctica, la determinación de los objetos de evaluación opera más bien en el plano de lo posible que en el de lo necesario.

Los principales objetos de evaluación son los resultados y los procesos del aprendizaje.

La evaluación de los resultados pretende comprender su significado en el corto y en el largo plazo y en sus dimensiones explícitas y ocultas. En educación, los efectos secundarios y a largo plazo son más significativos que los previstos e inmediatos.

La evaluación de los procesos intenta capturar la singularidad de las situaciones concretas, las características particulares que las definen y que pueden considerarse responsables del curso de los acontecimientos y de los resultados, asi como el propio curso de su evolución.

2.3 ¿Para qué se necesita evaluar?
Consiste en la definición de los objetivos de la evaluación.
En el caso de la evaluación educativa, ésta tiene un carácter eminentemente formativo, por cuanto se orienta hacia la corrección, mejora o reorientación de los aprendizajes. En esa perspectiva es una evaluación cualitativa cuyo propósito es comprender la situación objeto de evaluación mediante la consideración de las interpretaciones, intereses y aspiraciones de quienes en ella interactúan, para ofrecer la información que cada uno de los participantes necesita en orden a entender, interpretar e intervenir del modo más adecuado en el mejoramiento de los aprendizajes.

En ese sentido, los propósitos fundamentales de la evaluación educativa pueden ser:
- Contribuir a garantizar la coherencia que debe haber entre los resultados académicos (egresado) y las necesidades y demandas del desarrollo y transformación cualitativa de la sociedad.

- Contribuir al mejoramiento de los aprendizajes, generando las condiciones favorables para los reajustes curriculares oportunos.

2.4 ¿Cuáles son los términos de referencia?
Los términos de referencia constituyen la base de comparación para la emisión de juicios de valor. Son los que le dan sustento.

Los términos de referencia determinan el tipo de información que se va a necesitar.
Entre estas bases se pueden citar las siguientes:
- Comparación con hechos previos.
- Comparación con otras entidades similares.
- Comparación con los objetivos establecidos.
- Comparación con una situación ideal.

En cada proceso de evaluación puede usarse más de una base de comparación, siempre y cuando se defina desde el diseño y convenga a los objetivos planteados.

2.5 ¿Qué tipo de datos son necesarios?
Consiste en la definición de la información requerida en términos de variables y de indicadores.

Las variables son aspectos de la realidad que adquieren diferentes valores. Es importante su definición operacional y la determinación de su peso o significancia que tiene con relación al todo que se va a evaluar.

Los indicadores son rasgos observables que informan sobre la presencia de la variable a evaluar. Estos permiten asignar valores (numéricos o calificativos) a las variables, y por tanto, medirlas. Para medir una variable determinada se pueden seleccionar uno o más indicadores.

Ejemplo:

Asignatura: Naturaleza y Comunidad.

Tema: Los recursos del medio geográfico de Lurín.

Objetivo: Reconocer y valorar los recursos del medio geográfico como fuente de bienestar social.

Variable: La valoración de los recursos naturales.

Indicador: ¿Qué opinión te merece arrojar la basura al río Lurín?

Escala: Totalmente de acuerdo 1 punto.
De acuerdo 2 puntos.
No estoy de acuerdo 3 puntos.
Totalmente en desacuerdo 4 puntos.

2.6 ¿Qué población va a proporcionar los datos?
En este punto se tiene que optar por todos o por una muestra representativa de los sujetos involucrados (estudiantes, docentes, directivos, trabajadores de apoyo y servicio, comunidad). La determinación de la población informante es fundamental en este proceso evaluador.

Al respecto, la calidad de información que suministren está condicionada por algunos factores como:
- nivel de autoestima,
- identidad personal y social,
- concepción ideológica,
- nivel de conocimientos,
- destrezas cognitivas.

2.7 ¿Cómo se van a conseguir los datos?
Como la fuente de información son los sujetos participantes, los canales de captación de esa información son sólo dos: lo que dice y lo que hace.

En cuanto a lo que se dice puede recopilarse mediante: el autoanálisis, el diálogo, la encuesta, la entrevista, el cuestionario, las pruebas o test o el análisis documental. Esta información se puede registrar en papel, grabaciones magnetofónicas y audiovisuales (video).
En cuanto a lo que se hace es pasible de observación, por lo que se pueden usar fichas de observación o registros audiovisuales (video).

Generalmente, estos instrumentos se tienen que diseñar de modo que se ajusten a los propósitos de la evaluación. Sin embargo, puede recurrirse a instrumentos conocidos y que se han aplicado con éxito en situaciones semejantes, no sin antes adaptarlos convenientemente.

Es necesario también tener presente que la utilización de de cada uno de los instrumentos señalados tiene su propia técnica, ventajas y desventajas.

2.8 ¿Cómo se van a analizar e interpretar los datos?
Previo a ello se tiene que organizar y clasificar los datos obtenidos. Para su análisis e interpretación se puede recurrir a procedimientos estadísticos.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la objetividad en la ciencia y en la evaluación es siempre relativa y de ninguna forma puede considerarse su objetivo central. La ciencia se propone comprender la realidad y la evaluación comprender los procesos y resultados de un programa de enseñanza. La comprensión de un fenómeno es una empresa humana intencional y tentativa, sujeta inevitablemente a limitaciones y errores.

2.9 ¿Cómo se van a comunicar los resultados?
Para ello se elabora un informe sustentatorio. Los datos e informaciones que aparecerán en él deben contrastarse desde la perspectiva de los diferentes grupos implicados y las interpretaciones han de reflejar las opiniones y enfoques de los alumnos, maestros y especialistas (proceso de triangulación).

Los componentes del informe pueden ser:
- Información general
- Evaluación general referencial
- Fundamentos evaluativos
- Planteamiento de alternativas.

Esta información ni es unívoca ni monopolio de un grupo o estamento, es un instrumento válido para el contraste y la reformulación de interpretaciones y actuaciones de cada persona que interviene en la actividad educativa.

Este informe que expresa el contenido de la evaluación debe respetar tanto la necesidad de conocer como el derecho a la intimidad de todos los que participan en la experiencia educativa.

2.10 ¿Cuándo se va a realizar?
Consiste en definir un calendario o cronograma de las diversas acciones que contempla el proceso de la evaluación.

sábado, 8 de diciembre de 2007

EUROsociAL/Educación-Educación Rural en Lima

Daniel Quineche Meza, 
8 de diciembre de 2007.

En el marco del Programa EUROsociAL se realizó en Lima, del 3 al 7 de diciembre, el Encuentro Internacional sobre Educación Rural. El tema central fue la política de formación inicial y permanente de los docentes rurales.

Esta actividad fue coordinada por la Fundación OEI y la Oficina Regional de la OEI en Lima. En ella participaron representantes de los Ministerios de Educación y de Centros de Formación Magisterial de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, España, Guatemala, México, Paraguay y Perú. Por parte de Perú, país anfitrión, se presentaron: la política nacional de formación inicial y permanente que impulsa el Ministerio de Educación y las experiencias del Programa de Educación en Áreas Rurales del Ministerio de Educación, de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de la Facultad de Educación y del Centro Andino de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, de la Facultad de Educación y el Centro de Investigación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, del Instituto Pedagógico Nacional Monterrico y la red en Bambamarca (Cajamarca) y Tinta (Cusco), de la Red de Fe y Alegría y de la Academia Educativa para el Desarrollo Aprendes.

Cada uno de los países participantes también presentó la política y experiencias significativas redientes en la formación inicial y permanente de los docentes para las escuelas rurales.

El evento permitió poner en relieve un conjunto de factores que hay que tomar en cuenta cuando se definen las políticas educativas orientadas a mejorar la calidad de la formación docente para las escuelas de la áreas rurales.

Entre los factores analizados destacaron: las características y las tendencia del desarrollo en las áreas rurales, el rol de las organizaciones sociales en el campo, las expectativas de las familias, el rol de la escuela en las áreas rurales, la gestión de las escuelas, las condiciones materiales de las escuelas, el perfil de los niños y niñas que acceden a las escuelas, el perfil de los jóvenes que acceden a la formación inicial y de los docentes en servicio, las políticas de estímulo y la carrera magisterial, el perfil de los formadores, la educación rural en los currículos para la formación inicial, los programas de capacitación y las estrategias para la formación permanente -de la supervisión al acompañamiento-, la especificidad del aula multigrado y las estrategias pedagógicas para su atención -del enfoque graduado al enfoque global-, el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación -la radio, la televisión, las computadora, los materiales didácticos, los textos escolares, manuales autoinstructivos y la internet, las evaluaciones externas en la escuela rural -pruebas nacionales, PISA y otras-.

Indudablemente que no hay ni habrá una única fórmula de intervención. Cada experiencia presentada en el encuentro no sólo se da en un contexto específico sino que también tiene sus pro y sus contra. Muchas de ellas han ido acompañadas de un seguimiento reflexivo y de un registro explicativo para tener memoria de lo actuado y que sirva de fuente de consulta para nuevos emprendimientos. Por ello, el intercambio es un escenario privilegiado de aprendizaje para los decisores políticos y académicos en la medida que permite conocer y comprender como ciertas medidas ya utilizadas en otros contextos han dado resultado y qué dificultades han podido o no han podido superar.

El intercambio, asimismo, ha servido para que los países planteen al Programa EUROsociAL varias propuestas de acciones conjuntas con la finalidad de afianzar o revisar o emprender nuevas prácticas orientadas a mejorar el acceso y permanencia y la calidad de la educación rural y, particularmente, mejorar los programas de formación inicial y permanente de los docentes que trabajan en escenarios rurales.

sábado, 1 de diciembre de 2007

La producción en la escuela-Reflexiones para el debate

Daniel Quineche Meza
12 de septiembre de 2007 

1. La necesidad de que el Proyecto tenga una definición clara del concepto “producción”. Aparentemente cuando se dice “producción” suponemos que todos estamos entendiendo lo mismo y que no hay lugar a equivocación. Sin embargo, no es así. Si esa premisa fuera verdadera, los peruanos no estaríamos en donde estamos en la escala mundial del IDH (Índice de Desarrollo Humano). En el campo de la Economía, Producción es la creación y procesamiento de bienes y mercancías, incluyéndose su concepción, procesamiento en las diversas etapas y financiación ofrecida por los bancos. Se considera uno de los principales procesos económicos, medio por el cual el trabajo humano crea riqueza (Enciclopedia Wikipedia). Sin embargo, en Educación, Producción no sólo es eso. La producción no es sinónimo de capacitación técnica para el trabajo y, por tanto, no se reduce al desarrollo de habilidades y destrezas para el trabajo productivo. La producción también es un componente formativo de los educandos. Es decir, la producción también implica la experiencia, manejo y aprendizaje de las relaciones sociales que se generan en torno al trabajo productivo a partir de su identidad. La producción también implica el establecimiento de relaciones sociales que han venido evolucionando en la historia y que el educando debe conocer, comprender y tener una actitud frente a ellas. La producción, desde el momento que pone al educando en relación con su entorno, propicia la activación de sus procesos más internos que le posibilitan construir saberes, producir saberes. El término “saber” no sólo implica conocimientos sino engloba el saber hacer, el saber ser, el saber convivir y hasta el saber conocer o aprender -aprender a aprender-. En suma, la producción, en la escuela, es una situación formadora que propicia que el educando produzca bienes materiales, relaciones sociales (organización) y bienes inmateriales –saberes, cultura- (Chiroque, 1991, Escuela de Trabajo. Escuela Productiva). Desde esta perspectiva, el área curricular relacionada con la producción, no puede ser entendida como el área de “aplicación del conocimiento” o del “desarrollo de habilidades para el trabajo productivo” sino, fundamentalmente como el área sincrética de aprendizajes. 

  2. La introducción del enfoque del “emprendedurismo” Hace un buen tiempo que en el país se planteó la tesis de que la educación no sólo debería formar consumidores de saberes sino ante todo productores de saberes. Entonces se planteó la necesidad de que la producción fuera el eje del trabajo formativo en las escuelas. El problema es que ese planteamiento se tradujo en desarrollo de actividades productivas de bienes conocidos o tradicionales como el huerto escolar, la crianza de animales menores, etc. Hoy el concepto de producción está migrando hacia el de emprendedurismo. Pero aquí hay que hacer un alto. Es cierto que el concepto proviene del campo empresarial (entrepreneurship). Al respecto, el Centro de Emprendedurismo de la Universidad de Miami en Ohio, define al emprendedurismo como el proceso de identificar, desarrollar y dar vida a una visión, que puede ser una idea novedosa, una oportunidad o simplemente una mejor manera de hacer las cosas; y cuyo resultado final es la creación de una nueva empresa, formada bajo condiciones de riesgo y considerable incertidumbre. No si razón, un buen número de educadores está entendiendo el emprendedurismo sólo como formación de empresas. Algo así como si el objetivo de la educación hoy sería la formación de empresarios. Considero que esa no es la idea. El emprendurismo está asociado al de emprendimiento, iniciativa y más innovación, creatividad. El emprendedurismo esta en el orden de lo actitudinal. Lo que se busca es que las personas dejen la actitud pasiva y se conviertan en proactivas. No es tiempo de esperar a que lleguen las soluciones a los problemas que se padecen sino de ser capaces de generar respuestas por propia iniciativa. La esencia del emprendedurismo es la iniciativa, es decir el desarrollo de las capacidades humanas que llevan a que la idea que se concibe para responder a una necesidad se lleve a la práctica. Convertir una visión en realidad. Al respecto, la Red ALFA Capacidad Emprendedora (1996) decidió considerar como relevantes las siguientes variables: Creatividad e Innovación, responsabilidad, autoconfianza, comunicación, negociación, capacidad para asumir riesgo, altruismo, honestidad, liderazgo y coordinación. (Rodríguez, 2003). En conclusión, el trabajo pedagógico sobre producción debe ser enriquecido con este enfoque del emprendedurismo. Desde esta perspectiva, no se trata entonces de quedarnos sólo en un proceso productivo, como es el caso de la apicultura (Proyecto en Apurímac), sino que a partir de él se debe ser capaz de propiciar en los educandos la puesta en práctica de otras iniciativas. Realmente la apicultura sería sólo la fuente de motivación y de conocimiento de los procesos implicados en la producción. No se trata que ahora las escuelas se van a convertir en “expertas” en apicultura (lo escuché a un director en Chalhuaní). 

3. El aprendizaje como proceso progresivo y los mapas curriculares Los investigadores del aprendizaje humano ofrecen numerosas pruebas de que el aprendizaje es un proceso psicológico, lo construye cada niño en su cerebro (Piaget), es un proceso progresivo que va al ritmo del desarrollo cognitivo (Ausubel, Novak) y es un fenómeno sociológico, donde la relación del niño con su entorno es vital (Vygotsky). Desde esa perspectiva, los diseños curriculares de última generación, ponen el énfasis en el desarrollo de capacidades-competencias y del trabajo en equipo. El desarrollo de capacidades-competencias es un proceso permanente que los docentes deben estimular. Para ello proponen estrategias de trabajo pedagógico que invita a que los educados participen activamente en la construcción de sus propios saberes. Como el desarrollo de capacidades-competencias no puede hacerse independientemente de los objetos (contenidos) del aprendizaje, los diseños curriculares nacionales de última generación sólo señalan algunos contenidos. Generalmente éstos se citan al momento de describir las capacidades-competencias y sirven para mostrar el nivel de su complejidad. Al respecto hay que recordar que en un primer momento, el Diseño Curricular Nacional (DCN) proponía los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, pero luego esto fue dejado de lado aduciendo que introducían mayor complicación al trabajo de los docentes. La consecuencia de esta concepción del currículo es que las instituciones educativas tienen que elaborar su propia propuesta curricular de centro (PCC). Por eso, en la actualidad, ya no se requiere “diversificar” los currículos porque realmente no hay nada que diversificar sino que se trata de emprender la construcción de la propuesta curricular de centro. Como el DCN ya propone las capacidades-competencias, los PCC tienen que abocarse a desarrollar la propuesta de contenidos de aprendizaje pertinentes con la realidad del entorno donde se ubica la escuela. Pero más aún, a partir del conocimiento del entorno inmediato hay que avanzar progresivamente al conocimiento de otros entornos (regional, nacional, continental y mundial). Una técnica sencilla para ganar claridad en este proceso de construcción del PCC es la elaboración de los mapas curriculares o carteles. Su ausencia es la causa de la orientación que hoy tiene la comunidad educativa para hacer un seguimiento de lo que se aprende en las escuelas. La carencia de estos carteles no permite definir con claridad lo que se tiene que aprender ni los plazos en que debe hacerse, menos plantear los reforzamientos que hay que hacer con algunos educandos que requieren un esfuerzo adicional para aprender. Considero que aquí reside la clave para explicar la baja de la calidad de los aprendizajes y los problemas que se presentan al momento de plantear la medición de la calidad.