Por Daniel Quineche Meza
En una sociedad como la nuestra, dividida en clases, la
escuela ha venido sirviendo como mecanismo de dominación de las clases
hegemónicas, revistiéndose de una fachada “democrática” que facilitaría el
acceso de los individuos a niveles de vida superior acordes con su esfuerzo
personal; es decir, los supuestos caracteres democrático y meritocrático de la
escuela esconden su verdadero carácter de cernidor y clasificador de los
individuos en sus respectivos roles y clases sociales.
El currículo como elemento importante del quehacer escolar
viene siendo diseñado por quienes ostentan ese poder hegemónico. Así, en el
afán de “facilitar” la tarea del docente, se le señalan fines, objetivos,
contenidos, métodos y hasta el diseño de actividades, convirtiéndolo en mero
ejecutor del currículo establecido.
Por su carácter de clase, el currículo oficial no responde a
las necesidades ni mucho menos a objetivos históricos de las clases populares.
Se hace necesario por ello, que desde el seno mismo del pueblo se gesten y
propongan alternativas para el trabajo curricular que en última instancia no es
sino el modo de organizar experiencias educativas que contribuyen a la
formación de los hombres que van a llevar a cabo las transformaciones que el
pueblo necesita.
Este documento busca traducir metodológicamente la
concepción, características y criterios de la “Escuela Productiva” [1]. Aplica
su conceptualización en el trabajo curricular.
Incapacidad del sistema
social dominante y la necesidad de su transformación
La sociedad peruana atraviesa una grave situación de crisis
que se manifiesta en todas sus dimensiones (económica, social, educativa,
cultural, etc.) Esta crisis es la resultante de la incapacidad del sistema
capitalista dominante para atender las necesidades y aspiraciones de nuestro
pueblo.
Solucionar la crisis es un objetivo que se trata de alcanzar
desde diversas perspectivas, desde los intereses de las clases dominantes o desde
los intereses de las clases explotadas. Sin embargo, la búsqueda de esa
solución está atravesada por el enfrentamiento entre las clases sociales con
necesidades e intereses contrapuestos. Tal enfrentamiento es un proceso
simultáneo en lo económico, social, educativo y cultural. En el enfrentamiento
en lo educativo es fundamentalmente una lucha ideológica. Por ello, quiénes
hemos optado por la transformación integral de nuestra sociedad, desde una
perspectiva popular, no podemos permanecer cruzados de brazos esperando la
transformación y aceptando que la educación continúe fortaleciendo el sistema
social vigente. Se trata, entonces, de construir una propuesta educativa
posible y posibilitadora de lograr el verdadero cambio.
En ese sentido y recogiendo toda la experiencia educativa
acumulada por los sectores populares, hoy se levanta la propuesta de Escuela
Productiva [2] como una alternativa educativa de y para los sectores
populares de nuestra sociedad.
Concepción del currículo
escolar
La escuela es una institución social donde se imparte la
educación sistemática que los representantes de la sociedad resuelven qué es lo
deseable [3].
En el periodo que los educandos viven en la escuela, éstos
realizan un conjunto de actividades debidamente programadas.
Las actividades educativas escolares son sustantivamente experiencias
de aprendizaje.
Son experiencias porque son relaciones entre los sujetos
(educadores y educandos) y el medio natural, social o cultural; entre el
pensamiento y la realidad objetiva; de modo que la experiencia es un medio de
aprehensión de la realidad. Son aprendizajes porque lo importante en educación
es la actividad cognoscente del educando y ésta se da en y para su vida en el
ámbito de una sociedad concreta, geográfica e históricamente determinada.
La escuela es la facilitadora de las experiencias de
aprendizaje que viven los educandos en una sociedad concreta. Al conjunto de
estas experiencias de aprendizaje se le denomina currículo escolar.
En la escuela productiva, el currículo escolar es el
conjunto de experiencias de aprendizaje que los educandos viven a partir de experiencias
productivas en las escuelas de nuestro país bajo la dirección y control de
los sectores populares.
Orientación del currículo
en la escuela productiva.
Las experiencias d aprendizaje escolares no se dan
espontáneamente; por el contrario, son sistemáticas, responden a una
intencionalidad, a una finalidad y se ejecutan y controlan de acuerdo con un
plan de acción definido previamente.
La primera función del currículo escolar, su razón de ser es
la de explicitar la propuesta educativa que se ha optado, su finalidad y el
plan de acción.
El diseño del currículo escolar es el primer paso en el
proceso de plasmación de la concepción educativa alternativa en la realidad
concreta. La concepción educativa adoptada se traduce en una serie de
principios de índole diversa (ideológicos, políticos, económicos, pedagógicos,
psicopedagógicos, psicológicos, antropológicos, etc.) que deben concretarse en
el currículo escolar.
Diseñar el currículo supone, entre otras cosas, traducir
dichos principios en normas de acción, en prescripciones educativas, con el fin
de contar con un instrumento que oriente y guíe la práctica pedagógica
cotidiana.
En una sociedad como la nuestra, dividida en clases y con
clases sociales explotadoras, hegemónicas y dominantes, el currículo escolar
oficial es el instrumento que en lo educativo operativiza la concepción
educativa de esas clases; es decir, propone una práctica pedagógica al servicio
de los intereses y aspiraciones de las clases dominantes. Por ello, una
propuesta educativa alternativa de y para los sectores populares plantea la
necesidad de diseñar un currículo escolar que responda a ella, que oriente y
guíe una práctica pedagógica al servicio de los intereses y aspiraciones de las
clases populares-
La escuela productiva, como alternativa educativa de
y para los sectores populares, tiene la necesidad de contar con un currículo
escolar la concretice en las tareas diarias de las escuelas.
La escuela productiva tiene como finalidad la
atención de las necesidades básicas (alimentación, salud, vestido, vivienda,
trabajo), la atención de las necesidades de desarrollo (que implica la
organización) y la generación de una toma de conciencia, de una identidad de
clase, que nos permita lograr el objetivo histórico fundamental, la
transformación estructural de la sociedad.
El currículo en la escuela productiva es el
instrumento que hace posible la concesión de esta propuesta educativa
alternativa. Por ello, su diseño y desarrollo, bajo el control y con la
participación de los sectores populares deberá estar dirigido hacia el
cumplimiento de la finalidad que se ha planteado.
Concepción del currículo
en la escuela productiva
El currículo escolar en las actuales escuelas primarias es
objeto de duras críticas:
- Es impuesto desde el ministerio de educación a las escuelas.
- Está planteado como un programa fundamentalmente homogéneo
para una sociedad heterogénea, dividida en clases, geográfica y culturalmente
diverso.
- Hegemoniza la cultura de las clases dominantes y discrimina
la cultura de las clases explotadas.
- Desarticulado con la realidad, privilegia lo cognoscitivo y
está impregnado de teoricismo y de cientificismo; y
- Promueve sólo el memorismo.
La escuela productiva considera que el currículo
escolar debe ser:
- Diseñado y desarrollado horizontalmente,
bajo control y dirección de las clases explotadas.
- Enraizado en los variados espacios
socioculturales, asumiendo la variedad étnica, lingüística y cultural sin
perder de vista es espacio nacional.
- Promotor del aprendizaje de saber válido,
síntesis de la contrastación de los aportes de la cultura popular y del saber
académico.
- Articulado con la realidad, donde los
aprendizajes escolares sean una continuidad de los aprendizajes cotidianos, y
la práctica se articule con la teoría y ésta con nuevas prácticas.
- Promotor del desarrollo integral de los
educandos, como individuos y miembros de un colectivo, con capacidad de
resolver problemas concretos de su comunidad, con conciencia de productores y
de conductores colectivos; en suma, como actores sociales de la transformación.
En tanto que propuesta, el currículo es una guía para los
responsables de su desarrollo, es una ayuda para los educadores. Esta función
de guía y de ayuda implica que el currículo no puede limitarse a enunciar en
términos generales una serie de principios, e intenciones y de orientaciones;
todo ello, al estar excesivamente alejado de la realidad de las aulas, corre el
riesgo de ser inútil para el docente. Asimismo, el currículo tampoco
puede suplantar la iniciativa y la creatividad de los docentes, convirtiéndolos
en meros instrumentos de ejecución de un plan previamente establecido hasta en
sus más mínimos detalles. Como propuesta de currículo debe ser abierto a la
consideración de los múltiples factores presentes en cada una de las
situaciones particulares, factores que sólo los docentes están en condiciones
de reconocer e integrar plenamente en su práctica pedagógica.
*Artículo publicado en Escuela de Trabajo. Escuela
productiva. Instituto de Pedagogía Popular. Lima. 1991. p. 133-164.
[1] Chiroque, Sigfredo y Dolorier, Marta. (1991). Escuela
productiva: una alternativa popular. Instituto de Pedagogía Popular. Lima,
Perú. p. 91-131.
[2] Chiroque, Sigfredo y Dolorier, Marta. (1991). Escuela
productiva: una alternativa popular. Instituto de Pedagogía Popular. Lima,
Perú. p. 98-107.
[3] Kemmis, S. (1993) El curriculum: más allá de la
teoría de la reproducción. Morata, Madrid, España. p. 129-136.